Politica

Lo políticamente correcto

De chico nuestras madres nos decían cómo comportarnos en sociedad, cómo hablar, cómo saludar, cómo actuar. Nada quedaba librado al azar. La madre estaba omnipresente en cada salida, nos enseñaba a ser “políticamente correctos”.

Este aprendizaje a temprana edad, caló hondo en nuestra psiquis y, ya de grandes, seguimos comportándonos dentro de los cánones y estereotipos de lo “políticamente correcto”.

Muchas veces (más de lo que reconocemos) decimos cosas a las que no adherimos o concordamos; hacemos cosas que -si nos pusiéramos a pensar con crudeza y valentía- no las haríamos; criticamos las cosas que nosotros mismos nos gustarían hacer, disfrutar o experimentar.

Pero la vida es un cúmulo de mentiras, de quedar bien con el otro, de no herir susceptibilidades, de seguir falso por el qué dirán o el que pensarán. Somos una sociedad de hipócritas y a nadie le importa reconocerlo, porque es más fácil, más redituable, hasta más tranquilo.

En los últimos años se convirtió en un modismo el plural de lo neutro o lo genérico, para no estar fuera de la moda, para que el gobierno o sus militantes no te miraran mal o te consideraran un traidor a sus ideales.

Entonces ya éramos muchos y muchas, argentinos y argentinas, mozos y mozas, niños y niñas, una tontera sublime acuñada por la imbecilidad humana. Pero nadie se quejaba de ello, entonces cada periodista, actor, político, funcionario, las propagandas y avisos publicitarios, y hasta los altoparlantes de los supermercados no hacían diferencia, para no importunar a nadie y que se sintiera menospreciado, ninguneado, discriminado.

Nos encontrábamos entonces en lo que se dice que es “políticamente correcto”, concepto que sería aproximadamente “una alteración del lenguaje consistente en hallar sustitutos eufemísticos para usos lingüísticos referidos a diferencias de raza, género, orientación sexual o discapacidad, religión u opiniones políticas, con el fin de eludir discriminaciones injustas (reales o ficticias) y evitar ofensas”.

Era lo políticamente correcto ¿pero igualarnos en el pensamiento es algo correcto? ¿Igualarnos en el hacer es algo correcto?

No vivimos en una sociedad autoritaria y con sesgo comunista, somos iguales ante la ley como dispone nuestra Constitución Nacional, pero cada uno de nosotros es un ser diferente y único y como tal podemos disentir, pensar y actuar de manera diferente ante una misma situación.