Nota de Tapa

Ariel Alvarez Valdés rompe el silencio

El levantamiento de su sanción tras haber sido acusado de “causar perple¬jidad y escándalo en el pueblo de Dios”. Su lucha contra el conservadurismo más extremo del Vaticano y los fundamentos para no regresar al sacerdocio. La palabra exclusiva del teólogo y divulgador más reconocido de la Iglesia Católica.


“No volvería a soportar las presiones de la Iglesia”

La palabra más buscada ante el si¬lencio de la Iglesia local que no hi¬zo público como correspondía el le¬vantamiento de la sanción impuesta opor¬tunamente por el Vaticano. Las sensacio¬nes de un hombre dolido, pero al mismo tiempo reconfortado por esta nueva situa-ción de plenitud que le toca vivir. Ariel Ál¬varez Valdéz, el teólogo y divulgador que causa “perplejidad” con sus enseñanzas bí¬blicas.

-¿Cuál es su situación actual den¬tro de la Iglesia? ¿Sigue formando par¬te de ella?

-Ante todo, quiero aclarar que yo no he renunciado ni a la iglesia, ni al trabajo por la iglesia, ni al ministerio pastoral de la iglesia. He dejado el sacerdocio pero si¬go trabajando por la iglesia. Es más, aun¬que parezca paradójico, ahora la amo más que antes, tengo más cariño por ella, es co¬mo si ahora le tuviera más paciencia, más ternura, la veo con ojos más compasivos a la iglesia. Estoy trabajando desde don¬de puedo para aportar la palabra de Dios a la iglesia. O sea, sigo formando parte de la iglesia.

-¿Qué significa el levantamiento de la sanción que pesaba en su contra por parte del Vaticano?

-Creo que ha sido corregir una injusti¬cia. Durante 12 años he estado sancionado, acusado de que mis enseñanzas perturba¬ban a la gente, confundían, aunque siem¬pre me han aclarado que yo no he teni¬do ningún error en mis libros. Durante 12 años han analizado mis libros, mis textos, mis escritos, mis programas de televisión. El Vaticano ha llegado a la conclusión que lo que yo decía no tenía ningún error, pe¬ro escandalizaba a la gente. Entonces, pa¬ra evitar que yo escandalizara han decidi¬do prohibirme.

-Sin embargo, esa prohibición no lo¬gró acallarlo.

-Sí, decían que había gente que se sen¬tía molesta por mis enseñanzas. En reali¬dad, la palabra que usaron fue que yo cau¬saba “perplejidad”. Me pregunto ¿cuántos curas causan perplejidad con las cosas que dicen? ¿Cuántos curas causan perplejidad y escándalos y no son sancionados? A mí, por decir que Adán y Eva no han existido, me decían que causaba mucho escándalo.