Actualidad

Mejor pego la vuelta

Si viviera en Buenos Aires estaría harto. Ya habría pegado la vuelta y no volvería nunca más.

¿Ustedes se pusieron a pensar las peripecias que vive un porteño todos los días?. Veamos.

Sale de su casa a dos horas de colectivo, tren o auto de su trabajo. A partir de que sale se despide de comer en familia, dormir la siesta y pasear al perro.

Luego de sortear una caravana de autos que avanzan a una velocidad constantemente rápida, se enfrentan con uno, dos, tres y cuantos más cortes, piquetes y demás yerbas.

Gritos, bocinazos, puteadas, choques, embotellamientos, no han pasado dos horas y la cabeza ya les explota.

Llegan al trabajo, corriendo para no perder el presentismo, de poco les valió la ducha mañanera, la transpiración gana por cansancio, para colmo la humedad “es lo que mata” y ya el mal humor esta en plena ebullición.

Comienza el laburo tedioso y monótono, más gritos, más peleas, el jefe que los apura para sacar para ayer lo que puede esperar hasta mañana, no importa lo quiere ahora y sin falta. No hay horas extras ni incentivos.