Entrevistas

Eduardo Groh Riemersma, agricultor y activista por los animales Un “perroterapeuta” suelto en Santiago

El “Montecito de los Canichones” de Bandera se hizo famoso a través de las redes sociales, mostrando un loable trabajo para con los perros de la calle. Eduardo “Polaco” Riemersma ha trasladado ese refugio a un predio entre Santiago y La Banda y hoy puede ver con asombro la repercusión de su trabajo, que ha despertado la solidaridad de muchos. Una historia no demasiado habitual que su principal protagonista contó para LA COLUMNA.

Una cosa es hablar sobre la necesidad de luchar contra el maltrato y el abandono animal y otra ponerla en práctica. El “Polaco” Eduardo Riemersma decidió inclinarse por esto último y cambió una vida de tranquilidad y placeres por hacer lo que esté a su alcance por los perros de la calle.

Y también una cosa es contarlo y otra es verlo. La gran cantidad de esos animalitos abandonados, maltratados, mutilados de las formas más increíbles que han podido casi “volver a nacer” mediante el cuidado y la dedicación. Una movida que después de más de una década de trabajo silencioso ha comenzado a dar sus frutos.

Hoy, el “Montecito de los Canichones” es conocido en todo el mundo, fundamentalmente a través de las redes sociales, las que ya no pueden aceptar una solicitud de amistad más porque la capacidad ha colapsado. Si hasta el actor estadounidense Danny Trejo, reconocido por su labor en películas como Machete, Machete Kilss, Abierto hasta el amanecer o Desesperado, por citar solo algunas, ha manifestado su interés y se ha plegado a esta “movida”.

Por diversas cuestiones, el “Montecito” está ahora ubicado entre Santiago y La Banda y su llegada rompió todos los pronósticos, con caravana incluida. Una charla breve, pero a fondo, con alguien que descubrió la importancia de la solidaridad, transformada en un mano a mano imperdible.

LC:¿Quién sos Polaco?

Un loco…

LC: ¿Qué otros datos puedes aportar?

Soy santiagueño, nacido en Añatuya y criado en la ciudad de Bandera. Mis viejos son santiagueños los dos y mis abuelos, de parte de mi madre vinieron de Córdoba con origen holandés, y de parte de mi padre vinieron desde provincia de Buenos Aires, con origen alemán.

LC: Mezcla rara…como dice la “Balada para un loco” de Piazzola…

Jeje… algo así

LC: ¿Cuándo te hace el “crack” en tu vida y te vuelcas a ayudar a los perros de la calle?

No conocía a los perros de la calle. En el campo siempre teníamos dogos, con los que trabajábamos con la hacienda pero nunca una actividad directa. Cuando se me enfermó la última perra dogo, que se llamaba Brunilda, me regalaron una pelota de pelos para el caso de que muriera la perra. Ese cachorro de entonces hoy tiene once años, es Beethoven (Beto para los íntimos) y es el que me rescató y es el mejor compañero y amigo de aventuras que he tenido durante toda mi vida.