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La “Batalla de Pozo de Vargas”

La Batalla de Pozo de Vargas, del 9 de abril de 1867, fue un enfrentamiento de las guerras civiles argentinas, entre las fuerzas federales del caudillo Felipe Varela y las del gobierno nacional argentino, dirigidas por el general Antonino Taboada, en las afueras de la ciudad de La Rioja. La victoria de Taboada significó el final de la última y mayor rebelión del norte contra la presidencia de Bartolomé Mitre. Se realizó un acto en tal sentido en la Capilla “La Montonera”.

Con la presencia de autoridades, público, y acompañado por los sones de la banda de Música de la Policía de la Provincia, se llevó a cabo un acto conmemorativo de los 150 años de la “Batalla de Pozo de Vargas”, el último acto de la rebelión contra la sumisión que imponía el Gobierno de Bartolomé Mitre.

En la oportunidad, se descubrió una placa recordatoria en el frente de esta capilla que originalmente su construcción se debió a la devoción de la familia Sotelos, quienes levantaron un oratorio para venerar a la Virgen. Al lugar concurría el General Antonino Taboada y sus soldados que pedían protección en ocasión de salir a las luchas por la organización nacional. La historia cuenta que tras triunfar en la batalla de marras, las tropas de Taboada concurrieron al lugar para agradecer a la virgen y desde ese entonces la Capilla tomó el nombre de “La Montonera”.

LA ÚLTIMA RESISTENCIA

En la oportunidad, el titular del Instituto Ibarriano, Dr. Darío Moreno, profundo conocedor de la historia santiagueña, comentó a LA COLUMNA que esta batalla “obviamente tuvo una trascendencia que muy pocos le dan, por desconocimiento. Pudo haber significado el resultado adverso a las fuerzas nacionales, concretamente la derrota en la guerra con el Paraguay. El aporte de las fuerzas nacionales al mando de los hermanos Taboada significó evitar la sedición en las provincias cuyanas, que estaban ayudadas por militares chilenos, para minar las fuerzas que peleaban en la Guerra de la Triple Alianza. De haber triunfado la Revolución de los Colorados, otra hubiera sido la suerte del país”.