Entrevistas

Agostina Tarchini, Lic. en Psicología, bailarina de tango y docente de danzas en Japón: “Mi fantasía es traer mi grupo a un Festival en Santiago”

A veces, perseguir los sueños equivale a “negociar” algunas cosas como alejarse de los afectos o poner distancia con el terruño. Y eso lo tenía claro la santiagueña Agostina Tarchini cuando emigró de Santiago del Estero a Buenos Aires para comenzar la carrera de Psicología y también poder realizar otro de sus sueños, como el profesionalizarse en la danza, más precisamente en el tango escenario.

Eso, la parte artística, le llevó primero a trabajar en los lugares más importantes de la gran ciudad, también a participar de certámenes mundiales y posteriormente a un viaje al Lejano Oriente, que resultó mejor de lo esperado, toda vez que hoy Japón es prácticamente su “centro de operaciones”.

Para contar todo lo vivido y sus proyectos más inmediatos, Agostina visitó la redacción de LA COLUMNA, detallando sus sensaciones y expectativas, haciendo hincapié en una de sus actividades a la que considera como muy especial y que le ha permitido descubrir un mundo que por ahí no estaba en los cálculos previos: enseñar folklore santiagueño en un país tan lejano e incluso diferente.

LC: ¿Es descabellado pensar que el día de mañana puedas llegar a Santiago con un grupo de gente del Japón que presente folklore, toque el bombo, zapatee o ese tipo de cosas?

Tengo por un lado mi grupo grande de folklore, y por otra parte un grupo de mujeres que se llama “sonkoy” en japonés, con las que preparo coreografías. En estos casos siempre son más mujeres, sobre todo en Japón que hay mucha comunidad femenina en esto de la danza. Y por supuesto, mi fantasía es traerlas para un Festival de la Salamanca o para un Festival de la Chacarera.

LC: ¿Y cómo es trabajar en esta especialidad con gente para la que seguramente las danzas de Santiago son absolutamente desconocidas?

Se sorprenderían si supieran cómo fue mi despedida con ese grupo. Hicimos una peña y vinieron tres bandoneonistas japonesas a tocarnos chacareras y huayramullos, algo que no se podía creer.

LC: ¿Es un logro netamente tuyo o ese interés por nuestras danzas folklóricas viene desde antes?

Ellos arrancaron en el folklore a través de la música, de Juan Carlos Carabajal, se fanatizaron, vinieron algunos de ellos a Santiago, a conocer la cultura del lugar. Es así que parte de mi grupo vino a conocer, les encanta todo, miran muchas fotografías, leen leyendas. Una alumna me preguntaba si en algún momento podríamos representare la leyenda del crespín, y yo no lo podía creer. Para mí fue como impresionante.

LC: ¿Aprenden rápido?

No son como los latinos que aprenden casi naturalmente. Ellos aprenden por disciplina, necesitan la repetición constante y todo es muy lineal. Copian tal cual y no hay alternativas. El latino es diferente, tiene una manera de “buscarle la vuelta” que no la tiene el asiático. Ni los japoneses, ni los chinos, ni los indonesios...