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Chiqui... titos al bailando

Comienza Mayo y todos esperamos con ansias a Marcelo Hugo y su programa emblema, Bailando por un sueño.

Todos tenemos un sueño, ya lo sostenía firmemente Martin Luther King. El nuestro es ver en la caja boba a las bailarinas del momento, algún actor de mediopelo, otro veterano cantante, vedettes, periodistas del montón, deportistas en baja y algún familiar de alguien famoso.


Hay mucho gato suelto, no con el sentido que le dan los tucumanos al felino, sino con la idea de la profesión mas antigua del mundo y, por tanto, las chicas voluptuosas aparecen en el bailando como catapulta para un futuro más prometedor y con mayores ganancias.

Pero entre tanto cuerpo esbelto, modelito del momento, actores y actrices de segunda y alguna figura extranjera que viene a garrapiñar algunos dólares de manera rápida y sin muchas pretensiones de figurar en el certamen, siempre habrá lugar para al tapado, algo como el Chiqui Tapia del fútbol.

Debería Marcelo invitarlo al programa. Dicen los que saben que, corriendo el camión de la basura en sus épocas de empleado de Manliba y mientras despuntaba el vicio jugando en el ascenso metropolitano, el Chiqui forjó un físico estupendo que lo preparó para bailar con las más feas (cualquier coincidencia con la hija del Hugo es pura especulación), porque en realidad ya está bailando con los dislates de la entidad madre del fútbol argentino y cuando está sentado en el sillón que era de Don Julio.

Marcelo Hugo se fue de la AFA por cuestiones de salud, hablan que era mucho el stress para un empresario exitoso, famoso y número uno de la televisión argentina, siendo seguramente la persona más conocida de la Argentina, fuera de Pancho, el nuestro, el que tenemos en el Vaticano, no el de la revista. Marcelo pegó el portazo y le dijo hasta luego a los tanos, los camioneros y los chiqui….titos del fútbol, porque prefiere lidiar con el jurado del bailando que con los dirigentes y los barra bravas del fútbol.

Pero eso sí, no por irse del prestigioso y límpido terreno del fútbol argentino se puede desaprovechar la oportunidad histórica de contar con un tipo que se hizo bien de abajo y de la mano de su suegro se encaramó en la calle Viamonte.

A decir verdad, si el Chiqui baila de la misma manera que estuvo bailando estos últimos días, con los desaciertos que llevó a cabo, será un éxito, aunque escuchándolo al Patón Bauza podemos tener algunas dudas, “estos son sindicalistas. De fútbol no tienen idea”. Y es probable que tampoco puedan hacer un firulete, o sacarle viruta al piso del Bailando.