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Volvimos al mundo

En la edición Nº 1214, del 23 de marzo de este año, publiqué un análisis titulado: “¿Estuvimos aislados del mundo?”, refiriéndome a la política exterior de la anterior administración nacional. El aislamiento era la adjetivizacion utilizada por la oposición, hoy oficialismo, para caracterizarla. Lo que hice es desglosar ese argumento de fuerte contenido ideológico, pero carente de materialización argumentativa por parte de los detractores de dicha política. Decidí, de manera irónica, establecer un titular paralelo positivo en este análisis, en contraposición al publicado anteriormente. El Presidente Macri con su política internacional colocó nuevamente a nuestro país en el mundo. ¿Sera cierto? No pretendo abundar sólo en números; es más, lo haré en forma esbozada, sino también para desarticularla discursiva e ideológicamente, demostrando cómo el cimiento de dicha planificación de la acción internacional está basadó sobre las bases del gobierno kirchnerista.

Hace un par de meses, con motivo de la visita de la Primer Ministro de Suiza, Doris Leuthard -la primera vez que un premier de ese país visita la Argentina-, con una nutrida comitiva de 30 empresarios, tuve un debate de café con una respetada intelectual y académica de esta ciudad sobre este dilema tan popularizado como desconocido, aislamiento/relación. La académica polarizó, arguyendo el profundo aislamiento sostenido por el kirchnerismo, basada en una noción de soberanía del siglo XIX, agregando a su base la ya conocida y muy pregonada en este ultimo año y medio, inserción paulatina e inteligente en nuestra relación mundial. En mi análisis del 23 de marzo, justamente, la soberanía era el punto nodal de la refutación, concluyendo que en el periodo administrativo anterior, nuestra nación gravitó soberanamente en el mundo.

El debate fue truncado por la intelectual, imposibilitándome seguir mi razonamiento. Me quedé con las ganas de preguntarle si esa noción de soberanía del siglo XIX, y es más, me remito al siglo XVII, al primer congreso diplomático moderno conocido como la “Paz de Westfalia”, ¿no está imperante hoy? Basta con observar el Consejo de Seguridad de la ONU o la troika en la Unión Europea y de allí sacar las conclusiones. Celestino Del Arenal, largamente citado en mis escritos, creo que es el más adecuado para entender y profundizar este conflicto.

El presidente menciona con frecuencia, eh incluso es un voraz lector de sus libros -”La rebelión del Atlas”, “La virtud del egoísmo” y “El manantial”-, su admiración por Ayn Rand, filosofa nacida en la Unión Soviética pero nacionalizada estadounidense y continuamente citada por los ultraliberales. Esta pensadora creó la filosofía llamada objetivismo, filosofía que en política y economía rechaza toda economía mixta y colectivismo. Esta adscripción forma parte del engranaje intelectual junto a la variable económica, considerada única la hora de clasificar el aislamiento/relación, y sostenida con firmeza por los fundamentalistas de la vuelta a las relaciones. El aislamiento no es una cuestión definida pero, tampoco la relación. Ambas están cubiertas por asuntos políticos.