Nota de Tapa

Salud privada en coma

La falta de inversión edilicia, la mala atención y la poca profesionalidad de algunos médicos configuran un cuadro preocupante en las clínicas y sanatorios. Las normas y reglamentaciones básicas que deberían respetarse para garantizar un servicio sanitario adecuado. El caso testigo de un pequeño de tres años que tuvo que ser trasladado de urgencia a Buenos Aires por la supuesta “pasividad” de un reconocido centro privado de salud.

Argentina es uno de los países con más médicos por habitante. Tiene 3,4 por cada 1000 habitantes, cuando el mínimo recomendable es 1 por cada 1000. Junto a Uruguay y Cuba, son las naciones con más médicos por habitante en América latina. Aún así, el sistema de salud está plagado de cuestionamientos y críticas. Si bien la atención médica en hospitales públicos tiene fallas, es un error creer que en una obra social o en la medicina prepaga la asistencia es mejor.

Los servicios de medicina que ofrecen a los pacientes en los centros de salud privados presentan un alto nivel de deficiencia, a los que suman las quejas por maltratos y desatención.

La falta de infraestructura, la precariedad en la atención de un servicio tan importante y delicado, la escasez de recursos, en algunos casos materiales, pero también humanos, para hacer frente a la prestación de la salud es una realidad que describe al sector privado en materia sanitaria. Carencia de aparatos de alta complejidad, falta de espacio para la internación y áreas básicas que permanecen sin funcionamiento conforman el triste panorama de la salud en el ámbito privado local.

Las clínicas, siempre con mejor reputación que los centros públicos se encuentran en el centro del debate debido a múltiples causas: apenas un profesional médico por área, agendas de turnos que parecen no abrirse nunca y, en muchos casos, maltrato por parte del personal administrativo y de enfermería. Tanto en los centros de atención de la salud públicos como en los privados hay una constante que se repite a diario: salas de espera repletas, amansadoras que pueden extenderse durante horas y hasta tardes completas. En ambos casos, el drama tiene un denominador común: la multiplicidad de problemas que derivan en una atención deficiente, que deja mucho que desear. A todo esto hay que agregar la negligencia médica, tantas veces denunciada, y la infraestructura obsoleta en un gran porcentaje de clínicas y sanatorios de Santiago del Estero, lo que puede provocar graves consecuencias en la salud de los pacientes que acuden al ámbito privado en busca de solucionar sus problemas médicos, pero se dan con una atención deficiente, la escasa profesionalidad de algunos médicos y la falta de inversión edilicia. Todo lo cual configura un cuadro preocupante en clínicas y sanatorios, que ponen a la salud privada en terapia intensiva.


FUENTE DE RESPONSABILIDAD

A estas alturas ya no se habla sólo de la responsabilidad de los médicos, sino también de la que le cabe a las clínicas. El conjunto de ambas actividades es una fuente de responsabilidad, desde las obligaciones, sobre todo por los cuidados médicos, pasando por los daños relacionados con los riesgos operativos, el del personal, los bienes de los pacientes, y la obligación de seguridad resultado.