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Las verdaderas causas de los accidentes de tránsito

Sería hora que dejemos de mentirnos y que nos mientan, que no nos digan sandeces y que, realmente, tomemos con seriedad la problemática de las altas tasas de siniestralidad vial que sufre nuestra provincia.

Hace pocos días, un jefe policial, muy orondo él, daba explicaciones sobre la actividad preventiva en materia de seguridad vial y sostenía que, en un solo día, habían secuestrados una cantidad importante de motos.

A primera vista, uno debería saludar esta acción policial, pero al prestar atención a las causas de los secuestros no podemos menos que afirmar que todo es una gran puesta en escena. De eficiencia y eficacia, una ausencia total. La nada absoluta.

En su pretenso orgullo, ese policía hablaba que la mayoría de los secuestros de motos lo eran por falta de la correspondiente documentación y por no contar con casco.

Sin faltarle respeto al policía o incluso a quienes son sus superiores y le ordenan hacer este tipo de operativos, debemos informarles que son inoficiosos, inútiles y un verdadero dispendio de tiempo, esfuerzo y recursos.

Los accidentes de tránsito, aquí y en cualquier parte del mundo, no son producto de la falta de registro, la cédula verde, la chapa patente o no tener el casco. Al contrario, la siniestralidad tiene su origen en cuestiones más profundas y fácilmente asequibles para cualquier persona con un poco de perspicacia. La documentación y el casco son faltas que deben ser castigadas duramente, pero allí no radican los accidentes.

¿Cuál es el nexo conductor de accidentes, la falta de documentación y casco con la impericia que detentan la mayoría de los conductores de motos?

Hay accidentes por impericia, porque cualquiera tiene una autorización para tener un objeto peligroso, como es una motocicleta, sin haber demostrado los conocimientos básicos para conducir un vehículo.