Entrevistas

Dra. Mary Beloff: “Más jóvenes presos no significa una sociedad menos violenta”

Una fiscal de la Nación, experta en violencia juvenil, analizó la problemática y su incidencia en la reducción de la violencia, haciendo hincapié en que la represión genera más violencia.

La Doctora en Derecho Penal y docente en la Universidad de Buenos Aires (UBA), fiscal general de la Policía Criminal, Derechos Humanos y Servicios Comunitarios de la Procuraduría General de la Nación, Dra. Mary Beloff, recalcó que la baja de edad en la imputabilidad se ha convertido en un tema de debate permanente en el país.

Profesora de grado y posgrado de la Facultad de Derecho de la Universidad de Palermo, en la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires y en numerosas Universidades nacionales y del extranjero, la profesional dicta cursos, seminarios y conferencias sobre derecho penal, derecho procesal penal, derechos del niño, justicia juvenil, derechos humanos y género. También participó como asesora en reformas legislativas en diversos países americanos. Se desempeñó como experta para numerosos organismos internacionales. Desde el año 2007 es Fiscal General de Política Criminal, Derechos Humanos y Servicios Comunitarios de la República Argentina.

En el marco de su visita a la provincia, la máster en Derecho expuso una conferencia denominada “Qué hacer con la justicia juvenil”, donde dejó en claro su punto de vista acerca del Sistema Penal Juvenil existente en el país y su incidencia en la reducción de la violencia.

-¿Bajar la edad de imputabilidad es una forma de reducir la violencia?

-Mi visión es que, si queremos reducir la violencia, la baja de la imputabilidad no va a ayudar. Tenemos que tener en claro qué queremos hacer con los jóvenes que están en situación de mayor vulnerabilidad. De modo tal que, si se utiliza más castigo con los menores, probablemente haya más jóvenes presos, aunque eso no tendría ninguna incidencia en que la sociedad sea más segura o menos violenta.

Nos tenemos que poner de acuerdo como sociedad, en el sentido de si queremos vivir más seguros y con menos violencia, o si queremos meter más jóvenes presos. Una vez que resolvamos eso, vamos a poder emprender un camino más claro.

-¿Se vislumbra alguna solución para esta problemática?

-El camino es que el Estado cumpla con las obligaciones internacionales y la Constitución, esto es asegurar condiciones de vida digna a los niños. Un niño que es cuidado, que tiene una familia y una comunidad que lo cuida, es un niño que no se va a meter en problemas con la ley penal. Entonces, eso es lo que tenemos que reconstruir: nuestras comunidades, la escuela, el deporte, la cultura. Si trabajamos en eso, va a ser exitosa la reducción de la violencia.

Si lo único que hace el Estado es incorporar más menores al sistema penal, la violencia no va a reducirse, se va a aumentar exponencialmente.


-¿El sistema penal vigente para los jóvenes funciona como reproductor de la violencia?
-Hay que tener una intervención decisiva en los programas educativos y psicológicos, ya que hay muchos problemas con las adicciones; y de salud, para que este tránsito dramático sea una oportunidad para empezar una nueva vida alejada del delito y de la violencia. No lo estamos haciendo y tenemos un deber incumplido con los jóvenes y con la sociedad.