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Perdió el mundial por goleada

No hacemos futurología. Nadie piensa en Rusia 2018. Nadie esta soñando con los goles de Messi, Ronaldo, Neymar o Reus, hoy solo pensamos en el juego real entre los grandes decisores del poder estratégico mundial.


Argentina se entremezcla en un selecto grupo de 20 contendientes, es una más, no tiene la potencia que delata el fútbol, es política internacional y allí nuestro país es reconocido pero en el fondo, como el gordo bueno y dueño de la pelota, aunque acá somos buenos pero lejos estamos de ser los dueños de algún balón.

Con Cristina las reuniones del G-20 eran solo para alguna arenga desprejuiciada y altisonante que molestaba a los países centrales y las caras de fastidio de sus líderes daba cuenta de ello.

Con Mauricio las reuniones del G-20 son diferentes, se lo escucha, hasta se lo mima, seguramente como una forma de encono para con su antecesora, de él nadie espera ninguna incomodidad gestual o verbal, incluso se le ha dado un reconocimiento inaudito, por primera vez un país periférico y en América Latina organizará la próxima reunión de los máximos líderes mundiales.

Pero lo trascendente de todo esto es que el G-20 hoy es un partido que se ganó por goleada diecinueve a uno.

Ese fue el resultado de la última cumbre celebrada en Hamburgo y donde se mostró al mundo el autoaislamiento de EE UU.

A las conclusiones que se llegaron dejaron como cuestiones esenciales la lucha contra el cambio climático para lo cual reafirmaron 19 sobre 1 que reconocían y fortalecían el Acuerdo de París de lucha contra las emisiones contaminantes, mientras los EE UU reiteraba su ya explicitado propósito de abandonar el pacto y defender a ultranza la política de combustibles fósiles.

Otro punto fue el libre comercio mientras los EE UU se distancian y avanzan sobre políticas más proteccionistas, los demás países expresaron su voluntad de luchar contra estas políticas, apostando a un libre comercio más justo y basado en reglas.

Donald Trump se mostró tal cual era en la campaña electoral en su país, cree que es una fábula el hecho del cambio climático y el calentamiento global y esta convencido que su país ha perdido fuentes de trabajo por la apertura del comercio y para ello necesita cerrar su economía.
Trump no tiene empatía con Europa y fundamentalmente con Angela Merkel que es quién lleva adelante la batuta en una Europa unida, incluso China el otro gran contendor de los EE.UU se muestra refractario de los dichos del norteamericano y acerca posiciones con los europeos.