Judiciales

Leona con piel de cordero

Escuchándola a Hebe de Bonafini sobre como ve a María Eugenia Vidal uno se pregunta si la gobernadora es algo ficticio, escondedora o se muestra tal cual es.

Hebe preguntó una vez de esa manera destemplada y soez que tiene para hablar “Vidal, ¿qué carajo estás haciendo con la plata? ¿Adónde te la llevaste? Hija de mil puta, no quieren que putee, cómo no voy a putear, es lo menos que puedo hacer” y continuó su diatriba afirmando que la gobernadora “Es peor que una bandida, es una chorra, sos una pobre infeliz, una pobre desgraciada”.

Particularmente no tengo la misma visión que Bonafini, creo que es una exageración, como mucho de lo que afirma o señala la madre fundadora, pero ciertamente la imagen adolescente, sensible, sumisa, cálida que brinda María Eugenia Vidal no sé si es del todo cierta o si en realidad algo oculta tras esa fachada.

Si nos mantuviéramos en esta misma línea nos toparíamos con ese cambio de actitud asumido por la propia ex presidente que de manera rotunda dio una vuelta de giro a su forma de expresarse, dejo de lado su forma autoritaria y la soberbia al dirigirse y muto por discursos de tonos sensibles y tranquilos evocando a lo emocional y no a lo pasional.

Al escucharla pareciera que sigue los pasos de Vidal, una ignota mujer hasta hace unos años pero que ya en su derrotero como política tumbó a pesos pesados de la política como Aníbal Fernández o deslumbra a congéneres suyas difíciles de contentar como Elisa Carrio.

Todavía hoy resuenan las palabras de Felipe Sola “No nos compremos el cuento de Heidi….Acá quieren hacer pasar por `buena´ a alguien en lugar de mostrar que sabe”.

Con el paso del tiempo el ex gobernador reconoció que se había equivocado con ella.