Nota de Tapa

La narco venganza del clan acevedo

El asesinato de un líder de la barrabrava de Atlético Tucumán instaló un clima de violencia inusitada en Termas de Río Hondo. La historia de una de las bandas delictivas más poderosas del norte, vinculada al negocio del fútbol, las drogas y los crímenes resonantes.

Termas de Río Hondo siempre fue un lugar donde los hechos violentos fueron protagonistas. El uso de armas blancas y de fuego no son desconocidos a la hora de resolver rencillas familiares o dirimir tal o cual conflicto, casi siempre ligado con asuntos de límites de tierras, tenencia de animales y asuntos sentimentales. Pese al grado de criminalidad que conllevan cada uno de estos hechos, parecían más actos de índole privada entre unos y otros protagonistas. Sin embargo, el domingo último, esos hechos parecieron nimiedades a la luz de un verdadero “ajuste de cuentas”. La venganza ligada al submundo de la droga y el fútbol se apoderó de Villa Balnearia, y una violencia desconocida alteró la calma del lugar.

Un joven tucumano fue acribillado a quemarropa, por un grupo de hombres que se trasladaban en un vehículo. La víctima era un vendedor ambulantes que se encontraba ingiriendo alcohol con un amigo. Era el primer dato. Sin embargo, la teoría de la “narco venganza” comenzó a tomar forma cuando se supo de quién se trataba. No era un vendedor informal más, de los tantos que pululan la ciudad. En realidad, esa era el disfraz con el que se escudaba el hijo de uno de los jefes de uno de las bandas delictivas más conocidas del norte argentino: el “Clan Acevedo”, un clan sólo comparable a “Los Ale”.

Se trata de Guillermo Héctor Ramos, conocido como “Kim Acevedo”, hijo de Sergio “Chupete” Acevedo, líder de la barra de Atlético Tucumán hasta 2003. Ese año, “Chupete “se dio a la fuga por un homicidio. Un año después lo detuvieron, pero salió en libertad porque la causa no fue a juicio.

En cuanto a “Kim”, la causa más resonante en la que se lo mencionó fue la del homicidio de Paulina Lebbos. El 3 de mayo de 2006, el entonces fiscal Carlos Albaca ordenó a la Dirección de Investigaciones que ingresara a la casa de “Chupete”, y detuviera a su hijo porque era muy parecido al identikit que había hecho la amiga de Paulina, Virginia Mercado. Sin embargo, no lo encontraron y las acusaciones, con los años, viraron hacia otros rumbos.

PROMESA DE VENGANZA

Según un amigo de “Kim” Acevedo, que lo acompañaba en el momento del crimen, ambos estaban bebiendo en un banco al costado de una cancha de fútbol, cuando irrumpieron en un automóvil cinco hombres, quienes dispararon a quemarropa.

El fiscal de turno, Dr. Ignacio Guzmán, se encargó de la investigación. Horas después, las autoridades dieron con los mellizos Agustín y Damián Carrizo; Juan José Ledesma, Darío Nieva y Braian Díaz. Mientras tanto, el sexto integrante del grupo, Mauro González se presentó con su abogado durante la madrugada del martes en sede policial, para ponerse a disposición de la Justicia.

Los forenses dictaminaron que Kim recibió un disparo que le perforó el pecho y le salió por la espalda. Además, que tenía golpes y cortes, incluyendo las lesiones que le quedaron cuando fue golpeado con una botella en la cabeza.