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Cuando la realidad se acomoda

Canta Joan Manuel Serrat “Nunca es triste la verdad lo que no tiene es remedio. Y no es prudente ir camuflado eternamente por ahí ni por estar junto a ti ni para ir a ningún lado”, aunque algunos se empeñan en seguir mimetizados en una mentira y engañarse asimismo y a los demás.


Así es la historia de Cristina Fernández no puede descolgarse de su victoria pírrica, la del 54 por ciento, aquella que se explica por el acompañamiento en el dolor de una viuda reciente, donde trocó a su compañero de toda la vida, como ella lo distingue, por un circunstancial triunfo electoral.

Bajarla de ese pedestal resulta difícil y más aun si la comparamos con el actual presidente, si bien, cabeza a cabeza nunca lidiaron, convengamos que cada vez que se puso algo en juego, el que salió victorioso fue el ingeniero.

Cada vez que se presentó en Capital ganó Macri, cuando este apoyo a Massa en la Provincia, perdió Cristina y con ella su oportunidad de perpetuarse en el poder, cuando los candidatos elegidos por ella se presentaron a las presidenciales del 2015 también perdieron y así hasta hoy.

Dirá ella y tiene razón que esta vez la taba se dio vuelta, a decir verdad no podemos dejar de reconocer que el conurbano le dio su apoyo, pero entendemos que las expectativas que tenía el frente de Unidad Ciudadana era ganar por varios puntos y no esperar al recuento de votos para arañar unas décimas.

Por cierto, ni hablar de la paliza que en las cárceles y como candidata de Unidad Ciudadana le propinó al grandulón de Esteban Bullrich, donde este último solo pudo obtener un menguado diez por ciento de los votos que conquistó Cristina quién obtuvo un 75% de los votos, no hay dudas quiénes se hospedan en las cárceles bonaerenses tienen su corazoncito con la señora y desconfían de las políticas del Pro.

ANECDOTAS

Pero no nos quedemos en anécdotas, hay más para rescatar de estas “mentirosas” elecciones, por un lado, la gente todavía no fue alertada que el 14 de agosto, no hubo elecciones, que no hubo realmente ni ganadores ni ganadoras, tampoco perdedores o perdedoras, sencillamente nada se elegía, solo era para ver quiénes serías los candidatos en la verdadera elección que será en octubre.

Para ser francos el 14 de agosto fue un fiasco como jornada por el tiempo que nos hicieron perder y la plata que se gastó innecesariamente en una parodia de acto electoral. Veamos.