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Transitando el desorden

La comunidad le delega al Estado ciertas funciones para poder convivir de un modo pacífico y ciertamente ordenado.

Lamentablemente algunos funcionarios hacen muestra de una impericia que suena a broma.

Últimamente, la Madre de Ciudades tuvo algunos cambios en el ordenamiento vial. Dirán algunos que para bien, otros negaran la bonanza y otros la pondrán en duda, pero lo que realmente llama la atención es la tropezada forma de implementar los cambios donde se observa cierto desorden y mucho de filosofía Copaniesca.

¡Y sí!, el gran filósofo Ignacio Copani nos deleitaba con su saber popular y repetía sin cesar “lo atamo con alambre”, igualitos que los muni de tránsito.

Un día los vecinos del barrio Cabildo se despertaron con las flechas torcidas, no había sido que los indios habían pasado como malón, sino que los muchachos de la muni, de una forma sigilosa y casi a hurtadillas cambiaron el sentido de las calles y con ello las flechas de los carteles indicadores.

Más de un desprevenido se metió en contramano sin que nadie les haya advertido con la debida anticipación de este sencillo trámite. Puteadas, frenadas, dudas e incógnitas, todo al mismo tiempo.

Dicen algunos que un día vieron a un par de municipales en una esquina del barrio haciendo señas pero no más allá. Luego, la ausencia total y absoluta, arreglárselas como pueda cada uno.

Fue tal el apuro al cambio que, en Juncal y Domingo Palacio, se dieron cuenta que había una plazoleta que molestaba el paso y luego del cambio tuvieron que salir a las apuradas a borrar toda huella del final de esa plazoleta, rompiéndola y al día de hoy a la espera de la misma.