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El mercado de trabajo, una problemática compleja

Algunos puntos importantes para entender una situación importante que afecta a gran parte de los argentinos.

En la década de ´90 en la Argentina se produjeron reformas estructurales con el objetivo de renovar la economía y posicionar al país en el mundo. Para ello se generó la apertura y desregulación del mercado, mediante la privatización de empresas públicas y la búsqueda de una relación de confianza fiscal a nivel internacional. Se trató de un proceso de cambio que no generó la creación de nuevos puestos de trabajo en la misma proporción y calidad que los que destruía.

Durante esa década en el país experimentó un crecimiento desigual del producto y la productividad que impactaron en el mercado de trabajo y en el empleo, dando lugar a diversas formas de subempleo primero y al desempleo estructural y empleo intermitente y no registrado a partir de 1995. Mientras las grandes empresas aumentaron su productividad y disminuyeron el empleo, las PyMES ajustaron mediante la flexibilidad laboral y el empleo en negro. Por su parte las economías regionales sufrieron el impacto de la reconversión económica y de la reforma del Estado. Esa situación profundizó la desigual distribución del ingreso entre las regiones, con un impacto también mayor del desempleo y subempleo en las regiones urbanas. Como se observa, el proceso iniciado en los ´90 derivó en una desestructuración económica, política y social sustentada en las medidas de apertura que promovió el Estado Nacional. El aparato productivo no pudo generar empleo estable y consolidó relaciones laborales desventajosas para los trabajadores a partir de la flexibilización de la carrera administrativa, la contratación por tiempo determinado, la variación en los tiempos de trabajo según necesidades y la transformación en los mecanismos de regulación del acceso de funcionarios y del personal que conformaba la burocracia estatal.

SANTIAGO DEL ESTERO

Respecto a Santiago del Estero, se sostiene que durante esa década se institucionalizó la inestabilidad y las nuevas formas de precarización del empleo que debilitaron a los trabajadores, expuestos a la desocupación creciente en un Estado que se retira de la regulación de las relaciones laborales y que además ya no asiste los procesos de reestructuración del trabajo. La situación descripta contribuyó a incrementar la pobreza y desestabilizar a los sectores que antes de los ´90 gozaban de una aceptable integración social.