Judiciales

Falencias de la estructura penal

El código penal es uno de los libros más conocidos, no sólo por aquellas personas que integran el ámbito judicial, sino también por las que integran el ámbito particular; hace ya tiempo que éste pasó a formar parte de las conversaciones del día a día y su contenido a ser el centro de las discusiones. Pero muy poco se habla de su origen y del sin fin de modificaciones que ha sufrido para llenar aquellas lagunas que dejaron legislaciones anteriores.

UN BREVE REPASO DE LA HISTORIA

Haciendo un pequeño repaso histórico, al primer esbozo de la ley en 1863,nos encontramos con un código, que muy poco identificaba aquellas realidades criminales de la época, debido a que tenía fundamento en legislaciones extranjeras.Pero en 1864 surgía la destacada figura del Dr. Carlos Tejedor quien era un reconocido jurisconsulto y político argentino,que tras su designación por el poder legislativo, daría el impulso inicial para la construcción de la sistematización penal actual.

Después de un sinfín de idas y vueltas, que no llegaban a ningún puerto, la cámara de diputados tomó la iniciativa de aceptar está codificación, alejándonos de aquel desactualizado código español.

Tras su promulgación en 1887, en 1921 una comisión multipartidista ampliaría la legitimidad del mismo, es que a partir de entonces comenzaríana trascender los conocidos “parches” legales con el fin de subsanar aquellos huecos dejados a lo largo del tiempo.

Tantos fueron los descuidos que llegaron a alcanzar números exorbitantes, 900 para ser exactos. Dentro de esa cantidad de modificaciones, una resalta por su particularidad. La denominada Ley Blumberg sancionada en el año 2004 por el Congreso Nacional, tras la iniciativa de Carlos Blumberg por el secuestro y asesinato de su hijo. Esto sería el puntapié inicial para que la sociedad saliera de sus casas a reclamar sus derechos y sobre todo su seguridad.

LA SITUACIÓN ACTUAL

Hoy podemos ver el resultado de esa iniciativa, tanto en el aumento de las penas en los delitos, como en secuestros, homicidios y violaciones, entre otros. Pero tantas fueron las modificaciones, que nuestro código ha perdido su total coherencia y cohesión que tanto lo caracterizaba. Sus constantes derogaciones y reincorporaciones han generado un gran desconcierto para todos los que tratan de ejercer de la mejor manera la justicia.

Según destacados investigadores, todos estos desaciertos que experimenta nuestro articulado y su contenido, se debe principalmente a la incompetenciade, no solo los encargados de su elaboración, sino también, de quienes la aprobaron y la controlan.

Es así que hoy podemos ver el resultado de su actuación, como penas que no alcanzan a cumplir su objetivo principal, la rehabilitación. Aumentando considerablemente así la tasa de delincuencia a comparación de hace 30 o 40 años atrás.