Entrevistas

Agustín Salvia, Sociólogo: La desigualdad social en una sociedad de Crecimiento

El coordinador del Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina, se refirió al estancamiento económico y laboral que está afectando al país y la falta de políticas económicas destinadas a revertir esta situación.

El Sociólogo Agustín Salvia, coordinador e investigador jefe del Programa del Observatorio de la Deuda Social, se presentó durante la realización del Congreso Internacional del Gran Chaco Americano, el cual fue desarrollado en el Nodo Tecnológico, para referirse a la problemática económica que experimenta nuestro país y el incremento del empleo precario y mal remunerado.Sostiene que a lo largo de tres décadas, y a pesar del crecimiento económico de diez años del modelo “neodesarrollista”, la desigualdad estructural en la Argentina se ha agravado.

Según mencionó, no sólo no ha revertido esta tendencia, la ha reproducido. Crecen las torres, pero crecen las villas y los asentamientos. Se dinamizaron los sectores de punta y también los sectores informales. ¿Creció La Salada? Creció, pero no dejó de ser La Salada, con salarios de pobreza, salud de pobreza, educación de pobreza”, explica.

Según el investigador del Conicet, así como hubo una década ganada para buena parte de los sectores medios que se recuperaron de la crisis de 2001, hubo también una década desaprovechada y una oportunidad perdida a la hora de definir políticas de Estado y una visión estratégica de inversión para el desarrollo social

-¿Cuándo y por qué se crea el Observatorio de la Deuda Social?

-Se crea como un programa de investigación interdisciplinario en el año 2001, previo a la crisis, en el contexto de los obispos reunidos en la Conferencia Episcopal Argentina que convocaba a pensar en que había una deuda interna que había que atender, por sobre la deuda externa. A esa deuda interna se la llamó “deuda social”. En ese contexto, la Universidad Católica Argentina lanzó un plan para realizar investigación teórica y empírica a partir de encuestas propias y de encuestas permanentes de hogares, con datos censales. Hasta entonces se tendía a mostrar la problemática vinculada al empobrecimiento y el desempleo de las clases medias, al corralito y a los ahorros, pero nuestros equipos comenzaron a analizar los nuevos rostros de la marginalidad y los nuevos trabajos, como los limpiavidrios, los cartoneros, las cooperativas.

-¿Con qué se encontraron?

-Con que ese proceso y esa matriz de construcción de una pobreza más estructural venía agravándose en las últimas tres décadas. Uno podía ver momentos de picos de pobreza por ingresos con las distintas crisis y luego una cierta recuperación, pero nos preguntábamos si eso no producía otros cambios. Y vimos que sí, que había una pobreza menos coyuntural, que dependía menos de lo que ocurriera en el mercado de trabajo o con el proceso inflacionario. Hoy tenemos un componente importante de este 25 % de pobreza asociado al proceso inflacionario, pero si estabilizáramos la situación inflacionaria -que hoy es entre un 25 y un 28%-, nos encontraríamos con que entre un 15 y un 18% de la población en situación de pobreza o indigencia no lograría, a pesar de una inflación cero, salir de ese estado.