Politica

La ola está de fiesta

No pensamos traer a la memoria a Flavia Palmiero y su obra más reconocida ni con ella recordar su romance con Franco Macri, sólo recordar que hoy nuestro país vive una fiesta subida a una ola de color amarillo estridente.

Subido a esa ola casi convertida como un tsunami se encuentra Mauricio, quien -a mitad de su mandato- encuentra en las urnas un respaldo que lo proyecta a futuro con la suficiencia de saber que cuenta con un gran porcentaje de la población que adhiere a su proyecto político y avala sus medidas de gobierno.

Esta configuración del mapa político argentino casi en un monocorde amarillo fue advertida días previos a la elección por alguien que se catapultaba con visos de fuerte probabilidad como uno de aquellos que podía discutirle al ingeniero el sillón de Rivadavia de cara al 2019.

Sí, Juan Manuel Urtubey a pesar de estar embelesado con su mediática mujer y a la espera de un retoño, preestablecía un diagnóstico que se convirtió en fatalísima realidad para las aspiraciones de muchos jóvenes peronistas.

Al final del domingo eleccionario su premonición fue cumplida y él, como otros tantos, se encontró derrotado en sus jurisdicciones pero mucho más en sus proyectos a futuro.

Será difícil remontar el desierto político abandonados a su suerte por quiénes antes los alentaban y les daban aire, Urtubey, Massa, los intendentes bonaerenses, Randazzo, Peppo, Bordet fueron literalmente arrinconados por la oleada amarilla y sólo quedaron incólumes algunos dirigentes como Manzur o Uñac. El resto ha naufragado ante el pavor y disfavor popular navegando como pueden en las aguas torrentosas del tsunami macrista.

El actual estado de situación no fue obra y gracia sólo de la astucia de Durán Barba, la cara angelical de María Eugenia y la simpleza argumental y pacifista del Dalai Lama de Mauricio. Por el contrario, el resultado electoral tiene una autoría inamovible y trascendente, doña Cristina Elizabeth.

Ella, con su tozudez a cuestas, pulverizó en sólo siete años desde la muerte de su esposo todo el legado de él, hizo añicos un proyecto político y dilapidó las alianzas estratégicas pergeñadas y construidas por Néstor. Si repasamos tranquilamente, veremos que hoy muchos de los que sufren la derrota, fueron en su momento ninguneados por ella o abandonados a su suerte por ella.

Gobernadores, intendentes, diputados, sindicalistas, todos en la misma bolsa de la derrota se encuentran hoy en un callejón sin salida a los que ella los aglutinó casi como una jefa de campaña encubierta de Cambiemos.

Con el resultado de las elecciones conocido se comenzó a indagar en los pasillos tribunalicios y parlamentarios, como en las redacciones periodísticas, cuánto podía tardar la justicia en detener a la ex presidente en alguna de las tantas causas en donde se la investiga, se encuentra imputada y/o procesada.

Las elucubraciones parten de una realidad indubitable con el resultado puesto. El otrora ultra poderoso superministro kirchnerista fue barrido por el tsunami amarillo y no hubo forma de mantenerlo con fueros y hoy lo vemos en la foto de presidiario, mendigando clemencia puertas adentro de la cárcel y sosteniendo, hacia fuera, que todo es una orquestación planificada y espuria del gobierno actual.