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“La vidala”

Por Omar Humberto Estanciero (Segunda parte)

Uno de los géneros musicales más arraigados de esta tierra, analizado a
fondo a través de las diferentes expresiones artísticas que la inmortalizaron,
como los versos de Atahualpa Yupanqui, y el pincel de plásticos reconocidos.
El folclore es una de las temáti¬cas de casi todos los artistas plásticos santiagueños. Hacien¬do un pequeño sondeo, los siguien¬tes plásticos se refirieron a la vida en sus obras:

-Mateo Martín López: nació en 1899 en Almería, España y en 1928 se radicó en Santiago y se naturalizó ar¬gentino. Pintor y paisajista, realizó el cuadro “Los vidaleros”, una obra que pintó en 1953 y estaba expuesta en el Museo de Bellas Artes “Ramón Gó¬mez Cornet”. En 1974, fue llevada, por el Gobernador Carlos Arturo Juárez, a la Casa de Gobierno, donde adornaba uno de los salones. En la famosa aso¬nada denominada “El Santiagueñazo”, en diciembre de 1993, este cuadro, fue salvado y rescatado de las llamas y se encontraría nuevamente en la se¬de del Poder Ejecutivo de la Provincia en Mesa de Entradas.

-Juan Carlos García: nació en 1931 en Santiago. Dibujante y graba¬dor. Una de sus obras se denomina “El Vidalero”.

-José Antonio Soria: nació en 1893 en Villa Atamisqui. Fue escultor y, entre sus obras, encontramos una denominada “Los vidaleros”.

-Rafael Delgado Castro: Nació el 21 de mayo de 1889 en Andalucía, Es¬paña. Falleció en Santiago del Estero el 13 de junio de 1957. Modeló la es¬cultura denominada “El Vidalero”.

-Absalón “Absha” Argañaraz: Nació el 12 de agosto de 1903 en Santiago del Estero y falleció el 21 de agosto de 1980, también en esta pro¬vincia. Pintó un óleo denominado “El Vidalero”.

El antropólogo especializado en Folclore, Rubén Pérez Bugallo, ex¬plicó que la caja es un tamboril prehis¬pánico de tamaño variable, compues¬to por un cuero cilíndrico de mayor diámetro que altura y dos parches de cuero cocido a sendos aros y unidos entre sí por un cordel en zigzag.

La caja santiagueña tiene hasta 30 cm. de diámetro por 11 de altura. Su cuerpo es un tronco de ceibo excava¬do a cuchillo o gubia. Sus parches son de vizcacha, unidos por una correa sin nudos, ni presillos. La bagueta se confecciona con una rama a la que se descorteza y adapta, mediante atadu¬ras de tientos, un abultamiento de la¬na envuelto en cuero crudo en uno de sus extremos.


Domingo Faustino Sarmiento di¬jo de la vidala que: “El pueblo cam¬pesino tiene sus cantares propios. El triste (los), que predomina en los pue¬blos del Norte, es un canto frígido, pla¬ñidero, natural al hombre en el estado primitivo de la barbarie, según Rous¬seau. La vidalita es un canto popular con coros, acompañado por la guitarra y un tamboril (por la caja)...este canto me parece heredado de los indígenas, porque lo he oído en una fiesta de in¬dios en Copiapó, Chile...”.
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