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Stress dolarizado

Se desmadró el dólar y, con él, nosotros quedamos huérfanos de protección lúdica. Esta película ya la vimos, pero no por repetida no tiene ciertas sorpresas.

¿Ahora qué hacemos? Por lo pronto, rezarle a Dios para que el gobierno encauce nuevamente el rumbo o, por lo menos, lo encuentre.

El dólar por las nubes, el riesgo país -ese dato que pocos entienden pero del que todos hablan- pasó a ser un elemento esencial de la vida cotidiana, junto con la sensación térmica y el estado del tránsito. Las acciones se desploman, la inflación se desata y los salarios se achican.

Un futuro sombrío nos acecha y todos padecemos de un stress que no nos deja pegar un ojo durante toda la noche, una noche larga que ya dura casi dos años. Mauricio, ¿no era que la inflación era fácil de resolver? ¿No iban a venir las inversiones? ¿No era que nunca iban a devaluar?

Qué pasó desde el 2015, época de elecciones y promesas, al 2018, momento de zozobra y anuncios que presagian mal tiempo.

Pasó que la famosa y temida bomba de tiempo del kirchnerismo explotó y pasó que el macrismo no supo o no pudo desactivarla a tiempo y demostró entre sus filas a muchos que tienen menos calle que desierto africano.

Mauricio se vuelve obstinado como pocos y no quiere dar el brazo a torcer. No quiere entregar a su alfil más preciado, Marcos Peña. Igual, comienza retocando o cambiando algunos personajes por otros, esperando inyectar en la gente un poco de confianza y optimismo.

Insistir con el jefe de gabinete y con un conjunto de ministros devaluados como nuestra moneda y con tan poca credibilidad como pinocho un 28 de Diciembre, resultaba y resulta difícil de sostener.

Incomprensiblemente, el presidente se muestra dubitativo y falto de reflejos. Salir a decir la nada misma en tan solo un minuto y cuarenta y dos segundos, más que llevar tranquilidad a los mercados y a la población fue encender la mecha de la interrogación y el desconcierto.

Si una máxima política es hacer hablar, en última instancia, a la primera autoridad para que sus subordinados caigan previamente ante el descontento social y el maltrato de mercados y la platea internacional, Macri rompió con ella y, a decir verdad, demostró que la máxima debe ser cumplida y no apartarse del camino de lo políticamente correcto.

La población estupefacta cree ver un solapado intento de voltear al gobierno por aquellos que se ven golpeados por la justicia, pero no es cierto que las causas que tramitan en Comodoro Py tienen como fin tapar los desaguisados políticos del actual gobierno.