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El obispo que no se calló ante el poder

A 20 años del fallecimiento de Monseñor Sueldo, su recuerdo permanece inalterable. Su lucha. Su compromiso con los sectores más vulnerables. Su muerte, la que nadie creyó que fuera causal. El pastor que no temía decir su verdad.

El 4 de septiembre de 1998, Santiago del Estero se despertaba con una noticia terrible, que corrió como un reguero de pólvora y que, lamentablemente, no pudo ser desmentida: Monseñor Gerardo Eusebio Sueldo había fallecido en un accidente de tránsito. De inmediato, las versiones sobre las causas de su muerte se fueron multiplicando. Para la mayoría, lo habían matado. La justicia se encargó de poner fin a los rumores, asegurando que todo había sido producto de un caballo suelto en medio de la ruta 9, a la altura de San Marcos, mientras el obispo regresaba de Salta.

Debido a la velocidad que traía el vehículo, Sueldo se habría visto impedido de frenar a tiempo, intentando esquivar el animal, pero el auto salió del pavimento dando varios tumbos. El cuerpo del obispo fue a parar a varios metros del lugar. Sin embargo, nunca se pudo comprobar la existencia del caballo. De lo que si se supo con certeza es que había recibido llamadas telefónicas amenazantes.

Sus dos acompañantes, los párrocos Marcelo Trejo y Sergio Ramírez, resultaron ilesos y la tropilla de caballos que se había cruzado en su camino, nunca se encontró.

Años más tarde, en 2004, la jueza encargada de llevar a cabo la investigación relató que en ese momento, funcionarios de la iglesia se opusieron a que se realizara la autopsia y, desde el ámbito político, se apresuraron a decir que estaba descartada la posibilidad de un atentado. Sueldo, durante la década menemista, se opuso a las políticas neoliberales aplicadas por el ex presidente, a la vez que también ejerció una férrea oposición contra el gobierno de Carlos Juárez, mientras criticaba el poder económico que reinaba en la provincia.

EL HOMBRE, EL OBISPO

¿Pero quién era ese hombre que supo despertar sentimientos tan encontrados? ¿Quién era ese pastor que unos lo amaban tanto y otros lo odiaban con el mismo encono?
Gerardo Sueldo fue designado como Obispo coadjutor de la Diócesis de Santiago del Estero el 15 de mayo de 1993, asumiendo la titularidad el 23 de noviembre de 1994.
Cuando arribó a Santiago del Estero no sabía que estaba ingresando en un lugar donde abundaban las muertes no esclarecidas, el “gatillo fácil” policial, la dependencia de la justicia y la concesión de múltiples favores del gobierno. De hecho, su mandato episcopal coincidió con una etapa conflictiva y difícil de la vida política y social de la Diócesis. En efecto, cuando monseñor Sueldo se desempeñaba aún como obispo coadjutor tuvo lugar el llamado “Santiagueñazo”, del 16 y 17 de diciembre de 1993, y la posterior intervención federal a la provincia.En los conflictos sociales que sucedieron, el obispo Sueldo intervino como mediador y canal de los reclamos de los más diversos sectores de la sociedad santiagueña, que encontraba en su pastor la guía valiente y el respaldo seguro para reclamar por la dignidad y la justicia de quienes tuvieron “La vida y la fe amenazadas”.