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“La idea de la justicia por mano propia, implica la ruptura de un pacto social”

En una sociedad convulsionada por diversos conceptos dentro de la violencia que se vive todos los días la opinión de una profesional de la sociedad parecía propicia para entender determinadas cuestiones puntuales al respecto.

Es por ello que Revista LA COLUMNA, entrevistó a la Dra. Celeste Schnyder quien es Licenciada en Sociología y Doctora en Ciencias Políticas. Investigadora del CONICET y docente de la Universidad Nacional de Santiago del Estero, cuenta con una vasta trayectoria en cuanto a investigaciones respecto a la violencia institucional. En 2013 se publicó su libro, el primero de la Editorial EDUNSE, “Política y Violencia” Santiago del Estero 1995-2004, el cual tuvo muchas buenas repercusiones.

- Hace poco se comenzaron a visibilizar hechos de violencia de civiles respecto de delincuentes ¿A qué factor social cree que se debe esto?

- En primer lugar me parece interesante la forma en la que está planteada la pregunta que hace referencia a la violencia de civiles respecto de los delincuentes, y me parece que esa forma de narrar da por sentado que existiría una diferenciación tajante entre civiles y delincuentes poniendo en el lugar de los civiles el signo positivo y encarnando el lugar de la legalidad de la civilidad y los valores y los delincuentes en el lugar de la ilegalidad la incivilidad y los desvalores. En realidad vemos o los estudios sociológicos o la criminología critica nos permite ver que en la vida social las personas actuamos y vamos tomando diferentes conductas y comportamientos que generalmente no se ajustan a las normas legales y morales de una sociedad, por ejemplo, normas básicas para la convivencia como ser no cruzar en rojo vemos que cotidianamente se quebranta inclusive frente a los ojos de autoridades policiales o de los que tienen a cargo el control del tránsito de la ciudad, así como se quiebra una norma legal y cotidiana como las normas del tránsito, podemos ver o mencionar muchas otras a las que estamos habituados o que las tenemos naturalizadas como es cuando vamos a comprar algo y no nos dan la factura que esto es evasión, porque que alguien venda sin emitir factura correspondiente por ley o esto de que muchos dicen que “arreglan” para que no se les imponga determinada multa, las famosas coimas. En el contexto de Santiago logramos que se agilicen algunos trámites a partir de otros carriles que no son necesariamente los normativos o institucionales, entonces en primer lugar señalar que el campo de lo legal o ilegal no está dividido tan tajantemente porque en realidad tenemos que poder ver que todas las personas en algún momento transitamos por conductas que no necesariamente se ajustan, por supuesto hablando de cuestiones leves y no de delitos graves.


- ¿Sociológicamente cómo se explicaría la violencia de personas comunes hacia delincuentes?

- Todas las conductas, desde los delitos más pequeños, hasta los más complejos finalmente son criminalizados y es ahí donde voy al ejemplo de lo que llamamos los delitos de cuello blanco como lo es el lavado de dinero o la evasión que la estamos viviendo con mucha actualidad en este momento y que por el grado de complejidad y de sofisticación que tienen estos delitos complejos son de difícil demostración y por lo general las personas no lo perciben como tal porque tal vez no tienen un efecto visual concreto y más inmediato como puede ser el robo o el hurto de un bien personal, aunque si tiene daños severos a nivel social y por lo tanto más víctimas que los delitos pequeños. No todas las conductas o incivilidades suelen ser criminalizados por lo general suelen ser criminalizadas aquellas conductas que por su torpeza quedan muy visibles y el ejemplo que nos trae esta entrevista es al carnicero Oyarzún es un ejemplo donde un robo tiene esta connotación que en términos de las percepciones sociales se lo ve altamente lesivo. Por tanto no todas las conductas terminan siendo criminalizadas y hay sectores que tienen mayor vulnerabilidad a ser criminalizados y capturados por el sistema penal.

- ¿Qué rol juega la justicia y las fuerzas de seguridad para que ocurran estos hechos? ¿Es correcto optar por la justicia por mano propia ante falencias del Estado?

- La idea de la justicia por mano propia creo que a muchos nos incomoda porque implica la ruptura de un pacto social por el cual se conviene que es el Estado el que se ocupa de juzgar y de castigar a conductas que son percibidas o tratadas como delictivas, este es un pacto fundamental de la vida social y del estado de derechos porque en cierta forma desplaza otros formatos sociales posibles como es la idea de la venganza. La justicia por mano propia no es otra cosa que venganza e implica desplazar cuestiones que son centrales para el sostenimiento del estado de derecho como es el valor de la justicia de las normas del debido proceso donde el delito sea investigado y probado antes de que se emita sentencia y se va también contra el principio de la proporcionalidad de la pena, el caso del carnicero donde se roba una suma mínima termina justificando que se le quite la vida a alguien en una ejecución sumarísima ya que no estamos hablando de algún tipo de investigación, sino que en el mismo contexto la persona afectada por el robo persigue y no termina la persecución en donde lo mata. Es ahí donde se pierde totalmente un principio fundamental del derecho penal que es la idea de la proporcionalidad de la pena y esta idea de la justicia por mano propia que lo que gatilla la reacción es el robo en propiedad privada o de dinero es desproporcionado que el castigo sea quitar la vida.