Actualidad

Insondables misterios

Qué duda cabe que el cerebro es el órgano más importante del cuerpo. Sin él nada seríamos, con él hacemos todo, administramos cada paso que damos en la vida, cuando comer, cuando dormir, cuando enamorarse.

Es un órgano que distingue al ser humano del resto de los entes vivos de este planeta, es la herramienta que nos permitió avanzar y es el principio y base de todo nuestro desarrollo evolutivo.

Pero también el cerebro es una incógnita. ¿Qué hay dentro del cerebro? ¿Cómo piensa? ¿Cómo actúa ante ciertas situaciones? Muchas veces es desconcertante porque aquello que nos hace seres evolucionados, a veces nos descoloca y actuamos francamente de una pobrísima manera ante eventos o cuestiones que nos señalan que estamos en el camino incorrecto.

Adentrarse en nuestro pensamiento lo que equivale a decir a nuestro cerebro implicaría sumergirse en algunos pliegues de insondables misterios y porque no ciertas acechanzas.

Tiene algunas características particulares, consume mucha energía de todo lo que produce nuestro organismo, no siente dolor, sí, aunque parezca raro el cerebro no siente dolor, todo nuestro cerebro trabaja dado que ningún sector holgazanea o toma descanso, aunque se cansa y bosteza, requiere de una alimentación saludable para mantenerlo en buena forma y genera una hormona importantísima la oxitocina, la hormona del amor.

Con todos estos detalles podríamos afirmar que nuestro cerebro es toda una maquinaria no solo compleja sino completa y que en él nada queda relegado al azar o sin un uso específico, pero igualmente muchos de nuestros congéneres pareciera que son como el hijo de Frankestein, recompuesto en cientos de pedazos con un cerebro de otro.

Cabría indagarnos porque no vemos aquello que es tan evidente y manifiesto, que raro sortilegio nos embruja de forma tal que a pesar de la irrefrenable verdad que nos abruma nos abandonamos a la incredulidad más insensata.