Nota de Tapa

Adolescentes violentos

La pubertad es una etapa controvertida para los menores. La agresividad es parte de la vida cotidiana. El último caso local, donde la vicerrectora resultó herida por un estudiante, derivó en un debate donde la pregunta central es ¿Por qué los menores en la actualidad son violentos?

La violencia entre los jóvenes, se presenta como moneda corriente hoy en día, en un mundo que es cada vez más hostil con determinadas cuestiones. Una característica singular de la violencia es su capacidad para multiplicarse y para expandir sus dinámicas y sus consecuencias. De ahí que sea necesario conocer los factores que la producen.

Cuando la violencia se vive como cultura, termina siendo reforzada y promovida por ésta. La familia, como célula básica de la sociedad, juega un rol preponderante en esta cultura de la violencia, pudiendo obrar alternativamente como reproductora de «la cultura de la convivencia» o de la de violencia, según los resortes que se activen. Los elementos señalados son sólo una muestra de los muchos factores asociados a la violencia, que reafirman su origen pluricausal.

Las condiciones de hacinamiento, de desnutrición, de desempleo y de deterioro de la familia que imponen la desigualdad y la pobreza, propician en gran medida el desarrollo de conductas agresivas, y el mantenimiento de las condiciones de asimetría y que son también una respuesta al ejercicio de la violencia.

LAS ESTADÍSTICAS

Un informe del Fondo de las Naciones Unidas para el Desarrollo (Unicef) revela que revela que aproximadamente la mitad de los estudiantes de 13 a 15 años de todo el mundo, o 150 millones de ellos, han dicho que experimentan violencia, como peleas físicas o formas de intimidación, de parte de sus pares en y alrededor de la escuela.

El informe se basa en datos del estudio transnacional de Comportamiento de la salud en niños en edad escolar y en las Encuestas de salud de estudiantes basadas en la escuela mundial. Los datos incluyen 122 países, que representan el 51% de la población mundial de niños entre 13 y 15 años. La violencia sexual también puede ocurrir en las escuelas y entre iguales, señala el informe. Por ejemplo, en Kenia, aproximadamente uno de cada cinco mujeres y hombres que reportaron haber experimentado violencia sexual antes de los 18 años dijo que el primer incidente fue en la escuela, según el informe.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) Se calcula que en el mundo se producen 200 000 homicidios anuales entre los jóvenes de 10 a 29 años, por lo que homicidio resulta ser la cuarta causa de muerte en este grupo etario. Las tasas de homicidio entre los jóvenes son muy variables de un país a otro, e incluso en un mismo país. A escala mundial, el 83% de los jóvenes víctimas de homicidio son del sexo masculino, y la mayoría de los homicidas son también varones en todos los países. Las tasas de homicidio juvenil entre las mujeres son muchos más bajas que entre los hombres prácticamente en todas partes. Entre el año 2012 y el 2018, las tasas de homicidio juvenil descendieron en la mayoría de los países, aunque el descenso ha sido mayor en los países de ingresos altos que en los países de ingresos bajos y medianos.

Por cada joven que muere por causas violentas, muchos otros sufren lesiones que requieren tratamiento hospitalario. Los ataques con armas de fuego son mortales con más frecuencia que los puñetazos, patadas y ataques con arma blanca.

La violencia sexual afecta también a un porcentaje considerable de jóvenes. Por ejemplo, entre un 3% y un 24% de las mujeres entrevistadas en el Estudio multipaís de la OMS sobre salud de la mujer y violencia doméstica declararon que su primera experiencia sexual fue forzada.

Las riñas físicas y la intimidación son también frecuentes entre los jóvenes. En un estudio realizado en 40 países en desarrollo se mostró que una media del 42% de los niños y del 37% de las niñas estaban expuestos a la intimidación.

El 71% de los adolescentes latinoamericanos cree que los jóvenes utilizan la violencia porque está normalizada en su entorno y también la sufren. Los datos, publicados por El Informe Anual Sobre Infancia y Adolescencia, asegura el mismo en donde se han encuestado a 2.313 estudiantes de Secundaria de toda América Latina.