El Dañino

El Dañino: Cuidado abajo

¡CUIDADO ABAJO!

Mientras la ciudad dormía, en pleno centro, en una de las veredas más transitadas, cayó la mampostería del balcón de un edificio y, de milagro, no hubo que lamentar una tragedia. El horario fue suerte, porque sino, ¡agarrate catalina!

BOCA DE LOBIZÓN

Una escuela, torres con familias, un quisco barrial con puertas abiertas y sillas afuera, todo en unas de las cuadras más oscuras del Barrio Autonomía. Los vecinos ya llevan una semana tras la queja ¿Será que no hay presupuesto o acaso son largas las vacaciones?

VECINOS INSEGUROS

Los vecinos del barrio Vinalar están re asustados por la terrible ola de inseguridad que están atravesando por estos días. Los robos se convirtieron en moneda corriente, a la espera que alguien intente ingresar a sus viviendas para arremeter contra ellos y quitarles lo poco o mucho que consiguieron con su esfuerzo de laburantes. Y esto no sucede en sectores alejados, sino a metros de la plaza barrial y de la comisaría. Ni hablar de la oscuridad que ampara a los delincuentes. ¡¡Seguridad, urgente!!

DE CAL Y DE ARENA EN LA SALAMANCA

Frente a la terrible desorganización de la primera noche del Festival de la Salamanca, donde los supuestos organizadores le achacaban toda la culpa al mal tiempo, como si éste hubiese sido el causante de sus reiterados desaciertos, debo reconocer el impecable trabajo de los periodistas y reporteros gráficos. Se hundieron en el barro, literalmente, para conseguir las imágenes o sortearon múltiples contratiempos en la desvencijada sala de prensa, para hacer un trabajo impecable. Felicitaciones para ellos. Para los otros, ya va siendo hora que aprendan.

SIN CONTROL

Yo también fui joven alguna vez, pero los de ahora me tienen repodrido, sobre todo a la salida de los boliches, bailes o como sea que se llamen esas juntadas donde se amontonan, toman hasta cansarte y después salen a hacer destrozos en las casas vecinas. Encima, tengo que soportar las picadas en motos, las persecuciones policiales e inclusive los tiros, sin contar los atrevidos y pervertidos que orinan en cualquier parte o no respetan a niñas ni mujeres. Después no se quejen cuando los agarre con mi patada voladora –que aprendí del Sr. Miyagi- y los deje en pedacitos. Están avisados.