Nota de Tapa

Usura y muerte

En los últimos cuatro meses, dos prestamistas fueron asesinados en la provincia por deudores presionados a pagar sus deudas. El costado oculto de un negocio que genera ganancias millonarias y que se transformó en un verdadero mercado negro de la usura.

Durante la mañana del lunes 18 de marzo, una cliente encontró el cuerpo sin vida del mecánico de motos Rubén Gustavo Vázquez, de 49 años, en un su taller, ubicado sobre avenida Belgrano al 200 de la vecina ciudad.

En un principio se pensó que el hombre había sufrido un accidente, cayendo y golpeándose con alguno de los elementos del lugar. Sin embargo, esa teoría fue pronto descartada por el equipo forense, quien determinó que “El cordobés” Vazquéz murió a consecuencia de un violento golpe en la cabeza, que luego se determinaría que se habría realizado con una barreta de hierro.

La siguiente hipótesis, esta vez del homicidio en ocasión de robo, pero también fue eliminada cuando se encontraron 4.000 pesos en sus bolsillos, y en una de las habitaciones contiguas había más de 200.000 pesos en efectivo, 7.000 dólares, además de joyas y otros elementos de valor. Sumas que, en total, ascienden a más de medio millón de pesos.

De inmediato, los investigadores relacionaron el crimen de Vázquez con el homicidio de otro mecánico, Eduardo Móttola, quien fue ultimado a quemarropa el 7 de agosto del año pasado, en su taller de Pedro León Gallo y Santa Rosa, de la capital santiagueña. En este caso, también se manejaron varias teorías, la más fuerte de ellas apunta a un sicario que lo asesinó por la falta de pago de alguna deuda, posiblemente contraída en el marco de actividades relacionadas con el contrabando de drogas ilícitas. (Ver recuadro adjunto)

Si nadie le robó a Vázquez, por qué lo mataron. Las siguientes teorías barajadas iban desde un crimen pasional hasta un ajuste de cuentas. Sin embargo, con el correr de las horas, el rompecabezas comenzó a armarse, sacando a la luz elementos desconocidos.

ATANDO CABOS

Uno de los puntos de la investigación policial fue determinar por qué un mecánico de. motos tenía tanto dinero en efectivo entre sus pertenencias. Para ello, había que determinar quién era Rubén Gustavo Vázquez. Lo primero que se conoció es que el mecánico no era un desconocido para la policía. Al contrario, había sido protagonista del robo a una financiera, con la complicidad de un contador que le indicó que en el lugar había gran cantidad de dinero que él se encargó de robar. Por este hecho estuvo detenido durante dos años, entre 1999 y 2000.

Además de ello, la ex mujer de Vázquez contó a los investigadores que, el año pasado, el hombre fue atacado a balazos por desconocidos, aparentemente en un intento de robo. El mecánico recibió 4 disparos, pero su vida no corrió peligro, tampoco le robaron nada

De modo tal que no era descabellado hablar de un posible venganza o un ajuste de cuentas.

Las cámaras de vigilancia en la zona fueron fundamentales para determinar la actitud sospechosa del carpintero colombiano Aldanuber Ríos Giraldo (41), quien le alquilaba a Vázquez un galpón contiguo para realizar sus tareas. Si bien era común encontrar al extranjero en la zona, por su trabajo, las cámaras fueron contundentes al detectar que él fue la última persona que entró en el taller antes de ser encontrado sin vida por la cliente que fue a retirar su motovehículo.

La detención del colombiano, junto a dos ecuatorianos con los que tendría una relación comercial y que luego fueron liberados, fue clave para determinar los motivos del crimen del Vázquez.

PRÉSTAMOS Y DEUDAS

Las pesquisas pudieron determinar que el colombiano tenía una relación con el mecánico, ya que éste le alquilaba el galpón donde el carpintero realizaba sus tareas. Además de ello, Vázquez también se habría encargado de proveer los insumos a la carpintería. Y, como si eso fuese poco, le habría prestado grandes sumas de dinero para que el colombiano pudiera expandir sus actividades comerciales. Montos que habrían tenido intereses exorbitantes, usureros.

De esta forma, la deuda del colombiano se había engrosado en una abultada suma que podría llegar a casi el medio millón de pesos.

Como era de prever, el cobro de tamaña deuda no se habría hecho de esperar. Ante la morosidad del colombiano, el mismo Vázquez se habría presentado en el hogar que el extranjero compartía con su esposa e hijos, exigiéndole el pago de lo adeudado. Ante la falta de pago, el mecánico, convertido en prestamista, lo habría insultado delante de su familia, hecho que habría sido desencadenante para que el colombiano decidiera matarlo.

Aldanuber Ríos Giraldo habría planeado el crimen, consiguiendo para tal fin una pistola 9 milímetros –con numeración limada- que le compró a un playero de una estación de servicios. El arma fue encontrada posteriormente en la zona de El Tabique, al igual que prendas manchadas de sangre, que serían del colombiano.

Al parecer, éste se habría presentado en el taller y asesinado a su acreedor, de un modo parecido al que lo hacen los sicarios de su país.

Al cierre de esta edición, Ríos Giraldo fue imputado por los fiscales Juan Alende y José Piña por “homicidio calificado por alevosía”, sin embargo no prestó aún declaración por recomendación de su defensor. El agravante de la calificativa tiene que ver con la forma en que el mecánico fue ejecutado, en un estado de indefensión.