El Año Nuevo Chino empieza oficialmente este 12 de febrero y con él la celebración más larga e importante de ese calendario. Una festividad que dura 15 días y es el equivalente a combinar Acción de Gracias, Navidad y Año Nuevo. En 2021 decimos adiós al año de la rata y recibimos el año del buey.

Sin embargo, este el segundo Año Nuevo Chino que llega bajo la sombra del coronavirus. La que cada año es la migración más grande del mundo quedó en pausa. El gobierno de China pidió evitar los viajes no esenciales durante la festividad para prevenir un nuevo brote de Covid-19. Y eso implica que millones de personas dejarán de viajar a sus pueblos o ciudades natales para celebrar el Año Nuevo Chino.

Para muchos chinos que salieron de sus lugares de origen buscando oportunidades laborales en las grandes ciudades, esta la única oportunidad de ver a sus familias este año. Los padres que dejaron a sus hijos en las aldeas para poder trabajar pueden enfrentarse a otros 12 meses sin ellos.

Para disuadir a las personas de viajar, la Comisión Nacional de Salud de China impuso nuevas medidas que exigen que las personas que regresan a áreas rurales entreguen una prueba negativa de covid-19 tomada dentro de los 7 días anteriores y que pasen 14 días en «observación domiciliaria» a su llegada.

 

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