El mundo de televisivo lamenta hoy una nueva pérdida por el coronavirus. Juan Carlos López, dueño de una extensa carrera como maquillador en los medios pero conocido por haber trabajado con Susana Giménez, murió luego de haber permanecido internado en terapia intensiva por más de un mes, debido a complicaciones en su estado de salud. Tenía 66 años.

Nacido en Entre Ríos, López se volcó al maquillaje por el consejo del dueño de una peluquería en la que trabajaba lavando cabellos y barriendo el piso. “Si querés hacer plata, trabajá con las mujeres”, le dijo el hombre. Luego de hacer un curso con los hermanos Combi, referentes en el cine en esta materia, en 1979 respondió al llamado del viejo ATC (Argentina Televisora Color). Lo contrataron. Y de esa manera ingresó en el mundo televisivo.

En 1991 hizo su primer trabajo con Susana. El modisto argentino Manuel Lamarca le recomendó a la diva de los teléfonos que contara con su propio maquillador y peinador. Y le habló de un profesional que se desempeñaba en sus desfiles. Allí fue López, para su primera entrevista con la conductora: lo hizo luchando contra sus propios perjuicios: creía que iba a encontrarse con los caprichos de una celebridad. Nada de eso pasó: Susana lo trató con respeto y naturalidad. Al año siguiente pasaría a formar parte de su equipo de producción, a tiempo completo.

A lo largo de su trayectoria Juan Carlos -quien hasta hace unos meses seguían dictando cursos y charlas- también trabajó para la revista Gente, capacitó a maquilladores de otros canales, y prestó sus conocimientos en la pantalla grande, en películas como Esa maldita costilla, protagonizada por Susana, y Alma mía, con Araceli González.

Llegó a maquillar a Sophia Loren, cuando la estrella italiana estuvo en el programa de Giménez. “Hice muy poco”, reconoció López, abrumado por la belleza de la actriz.

“Ser el maquillador de Susana Giménez me da chapa. A veces voy a un lugar en el que se reúnen 400 mujeres y me siento bicho raro porque todas se me quedan mirando”, reconoció tiempo atrás, para de inmediato lamentar: “También es cierto que esa exclusividad a veces no me permite encarar otros trabajos”.

En 2018 López le entabló una demanda a la diva luego de que no lo contrataran para trabajar, argumentando que el presupuesto que había pasado era demasiado elevado. Según el maquillador, había estado a su lado 25 años en negro, sin obra social ni vacaciones. Además, la producción de Susana nunca había contemplado los viáticos de cada viaje en los que acompañaba a la diva, debiéndolos afrontar de su bolsillo.

Pero antes de llegar a un juicio las partes sellaron un acuerdo económico. Incluso, el maquillador volvería a ser convocado por Giménez: por caso, en 2019 la acompañó a Australia para una emisión del programa Por el mundo, de Marley.

En tanto, Susana Giménez se recupera favorablemente de la neumonía que contrajo días después de haber dado positivo de COVID-19. Internada en el Sanatorio Cantegril de Punta del Este desde hace 11 días, el último parte médico informa sobre una “muy buena evolución”: si bien continúa con oxígeno, a través de una mascarilla, los doctores que la asisten le van disminuyendo “en forma progresiva” el “apoyo respiratorio”.

“No han habido complicaciones”, concluye el parte brindando este lunes, que también sostiene que la conductora “se encuentra de muy buen ánimo y descansó muy bien”. Pese a todo, se desconoce cuándo recibiría el alta para regresar a La Mary, su chacra esteña. Aislada en una sala de la terapia intermedia del Cantegril, se desconoce si Susana está al tanto de la muerte de su entrañable maquillador.

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