La Conmebol decidió cambiar de escenario la final de la Copa Sudamericana, pactada para el sábado 1 de octubre, y otorgó esa plaza al estadio Mario Alberto Kempes, de la ciudad de Córdoba.

En principio, ese encuentro iba a disputarse en el estadio Mané Garrincha, de Brasilia, pero la entidad rectora del fútbol continental aceptó una solicitud de las autoridades brasileñas ya que al día siguiente (domingo 2) se llevarán a cabo las elecciones generales en ese país.

Por lo tanto, los miembros del Consejo de la Conmebol decidieron cambiar la sede y dársela al estadio cordobés, que ya albergó la final de la Sudamericana en 2020, cuando Defensa y Justicia derrotó a Lanús.

«La Conmebol Sudamericana es un torneo cada vez más consolidado en el continente y con creciente impacto global. El aumento sostenido de los premios para clubes participantes y ganadores, el alcance cada vez mayor de las transmisiones y el elevado nivel de competencia de los equipos son factores que muestran la expansión de este torneo», expresó la entidad a través de un comunicado.

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