La nave espacial Falcon 9 de SpaceX, empresa de Elon Musk despegó en 2015 en la misión Dscovr. Siete años después, sus restos se dirigen a estrellarse contra la Luna, según advirtieron astrónomos que han seguido su trayectoria.

Falcon 9 fue la primera en abandonar la órbita terrestre, lo que significó que luego no podría volver a la atmósfera por falta de combustible.

El propulsor, que está fuera de control, se lanzó desde Florida, Estados Unidos, en febrero de ese año y fue parte de la primera misión interplanetaria de la empresa de cohetes.

Durante este tiempo, el cohete estuvo orbitando sin control, ya que no podía volver a la atmósfera terrestre ni salir del sistema de gravedad entre la Tierra y su satélite natural.

Bill Gray, escritor del software Project Pluto, que se encarga de rastrear objetos cercanos a la Tierra estima que el impacto ocurrirá el 4 de marzo de 2022. Se espera que el cohete de cuatro toneladas golpee la Luna a una velocidad de 2,58 km/s (9.200 kilómetros por hora).

Este será el primer caso de una pieza de basura espacial que choca contra la Luna de forma no intencional, lo que lo convierte en un “interés científico” ya que el cráter que deje el impacto ofrecerá información sobre la geología de esa parte de la Luna.

Igualmente, no será posible ver el impacto en vivo, ya que se espera que el cohete golpee sobre la parte que mira hacia el lado opuesto a nuestro planeta, aunque los astrónomos confían en las imágenes tomadas por satélites para poder ver las consecuencias del accidente.

De todas formas, este suceso puede cambiar radicalmente o incluso no ocurrir, ya que hay una serie de factores que podrían afectar su trayectoria: “La basura espacial puede ser un poco complicada”, explicó Gray en una publicación en su sitio web.

El científico continuó: “Tengo un modelo matemático bastante completo de lo que están haciendo la Tierra, la Luna, el Sol y los planetas y cómo su gravedad está afectando al objeto. Tengo una idea aproximada de la cantidad de luz solar que empuja hacia afuera sobre el objeto, alejándolo del Sol. Sin embargo, los efectos reales de esa luz solar son difíciles de predecir a la perfección. No solo empuja hacia afuera; parte de ella rebota ‘de lado”. /TN

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