Luego del 8,3% que marcó el Índice de Precios al Consumidor (IPC) de octubre, el sector privado descuenta que la inflación volverá a los dos dígitos desde diciembre en adelante, lo cual se traduce en que el costo de vida para los meses que están por venir será más elevado. Algo que también se da por sentado es una «corrección del precio del dólar» luego del 10 de diciembre, día en el que asume la presidencia Javier Milei.

Esto genera dudas sobre cómo será el pass through de dicha devaluación a los precios de la economía, de por sí, ya recalentados. Sobre este aspecto, el analista financiero Christian Buteler explica que la corrección del precio del dólar «tendrá un traslado a precios casi inmediato» y opina que será vital la apertura comercial para contener «algunos precios». 

Buteler agrega que la deuda que ajusta por dólar e inflación provocará un incremento del déficit financiero y anticipa que, para cumplir con un resultado fiscal equilibrado, deberán incrementar el ajuste del gasto primario. El analista destaca que el próximo gobierno tiene un as bajo la manga: y es que el 2024 volverá a tener una «buena cosecha que apuntalará los ingresos fiscales y de dólares». Asimismo, indica que el Gasoducto Néstor Kirchner permitirá ahorrar importaciones de gas en el invierno, otra buena para Milei.

Sin embargo, advierte que en caso de que los pasivos remunerados se trasladen al Tesoro, «no solo incrementará el esfuerzo que deberá hacer Economía para lograr el equilibrio fiscal, sino que también dejará a los bancos sobreexpuestos al riesgo soberano», una de cal y una de arena para el futuro presidente que deberá hilar fino en este aspecto.

Esto derivará, explica Buteler, en una aceleración de la inflación y una caída de la actividad. Así, advierte que, «si el esfuerzo para recortar gastos se lo lleva una mayor asistencia social, los resultados en las cuentas fiscales se demorarán en aparecer».

Inflación de noviembre: el tentempié de lo que viene 

Repasemos algunos números que ya adelantan desde el sector privado para la inflación de noviembre y que el presidente electo se comprometió a bajar.

Para los privados, el IPC del mes pasado, que se conocerá el 13 de este mes, rondará entre el 11% y el 13%. Así, C&T Asesores Económicos reportó una inflación del 11,5% en noviembre. En tanto, la Fundación Libertad y Progreso (L&P) registró una inflación del 12,6%, mientras que Ecolatina reportó un 12,7%. Para el Centro de Estudios Orlando Ferreres, por su parte, marcó un 12,9%, EcoGo apuesta a que será del 13,4% y Equilibra proyectó un 11,2%.

De esta manera, las consultoras prevén que el año concluirá con una inflación que se moverá en un rango entre el 182% y el 211%. Sin embargo, existe la posibilidad de que esta cifra aumente hasta un 240% en caso de que se dé una devaluación significativa, tal como se espera que suceda. Eso, como se dijo, tendría un traspaso casi inmediato a los precios.

Desde Equilibra adelantan que la inflación durante la presidencia de Alberto Fernández acumuló 916%, lo que arroja un promedio mensual de casi 5%, por encima del segundo mandato de Cristina Fernández de Kirchner (2,2% mensual) y del de la administración de Mauricio Macri.

Inflación: cómo será el traslado de la devaluación a los precios 

A pesar de la euforia y del optimismo con el que los mercados recibieron a Milei, la situación macro sigue siendo frágil y la futura administración enfrenta desafíos que van a requerir un timing casi perfecto para evitar el descalabro, tal como esboza Buteler en las primeras líneas de esta nota.

Se vienen meses de precios por las nubes, caída de la actividad, desempleo y tarifazos, según las propias definiciones del presidente Milei y sus funcionarios.

En cuanto a la inflación, los precios seguirán marchando en dos dígitos. Por ejemplo, desde Econviews, recién proyectan una desaceleración de la dinámica en junio de 2024, cuando esperan que el IPC marque un 8,5%, que seguirá rondando esos niveles durante todo el año y a comienzos del 2025 prevén que se ubicará en el 5%, estima la consultora.

En ese contexto, Lucio Garay, economista de EcoGo, explica a este medio que el nivel de «pass through» estará determinado en gran medida por la credibilidad del nuevo gobierno y por cómo se desarrollen las primeras acciones que tome. Para el analista, todo dependerá de la efectividad del plan de estabilización de Milei.

Explica Garay que, en caso de que el plan sea altamente exitoso, «es probable que los cambios en los precios sean mínimos». Sin embargo, si surgen complicaciones, como turbulencias relacionadas con la devaluación, ajustes en los precios relativos, la velocidad del ajuste fiscal y los salarios, «es probable que el pass through sea más significativo».

La reciente experiencia después de las PASO demostró que una devaluación sin un plan claro generó un impacto directo en los precios. Por eso, Garay sostiene que, si se ejecuta un plan poco confiable o inconsistente, podríamos enfrentar una situación similar.

La rapidez del ajuste fiscal, la precisión en la evaluación del tipo de cambio y la coherencia del plan serán determinantes. La prudencia puede ayudar a evitar un gran «pass through», mientras que exagerar la devaluación o crear desequilibrios podría aumentarlo. Los ajustes en los precios relativos, especialmente en las tarifas, también serán cruciales.

Por su parte, el economista Federico Glustein analiza que en una economía globalizada como la argentina, es probable que un alto porcentaje de la devaluación «se traslade a los precios». Si esta cifra supera el 50%, «el efecto en los precios puede extenderse hasta tres meses después de la devaluación», advierte. Muchos precios se ajustarán significativamente debido a este fenómeno, «lo que puede resultar en un aumento inicial fuerte que evita una disminución en la demanda», adaptándose al cambio, concluye Glustein.

En tanto, el economista Gustavo Ber, adhiere a sus colegas en que la expectativa es que «la inflación se acelere en los próximos meses, pero aun así, de darse un dólar oficial inicial en los $650, dejaría espacio para mejorar la competitividad». Esto se debe a que un valor del dólar más alto podría beneficiar a las exportaciones al hacer los productos locales más atractivos en el mercado internacional.

En síntesis, la credibilidad y coherencia del plan de Milei serán fundamentales. Un plan sólido y coherente puede minimizar el «pass through», pero si las cosas no funcionan según lo planeado y hay turbulencias, es probable que el impacto en los precios sea mucho mayor al que ya se espera.

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