Una de las formas más eficaces de combatir una pandemia es con información estadística buena y fidedigna que respalde luego las estrategias certeras para combatir el mal originado. En el caso del SARS-CoV-2, que genera la enfermedad COVID-19, es clave contar en el país con números que muestren la circulación del virus, que defina la gravedad que genera en la población y que promueva una respuesta efectiva a nivel sanitario.

Con esa premisa, la Sociedad Argentina de Medicina (SAM) realizó un registro multicéntrico inclusivo y adaptable, que pudiera producir información útil de manera rápida para combatir el SARS-CoV-2, que incluyó personas adultas internadas por COVID-19 en varias provincias de la Argentina, desde marzo a octubre de 2020. El registro incluyó información de 4.776 pacientes en 37 centros de todo el país.

La entidad sin fines de lucro se propuso obtener información sobre los pacientes con COVID moderado o grave en el país y para ello realizó una tarea titánica para recopilar información con el objetivo de describir las características epidemiológicas, manifestaciones clínicas, tratamientos, complicaciones y factores de riesgo, necesidad de admisión en unidades de cuidados críticos y mortalidad.

Los datos más relevantes obtenidos desde la estadística fueron:

-El COVID-19 afectó al 13,1% del personal de salud.

-La mediana de tiempo de síntomas al momento de la internación fue de 3 días.

-Las comorbilidades más frecuentes fueron hipertensión arterial en 32,4% y diabetes mellitus en 15,8% de los casos.

-Los síntomas más frecuentes fueron: tos 58%, odinofagia (dificultad para tragar) 23,3%, mialgias 20,5% y fiebre/febrícula 19,9%.

-La estadía hospitalaria tuvo una mediana de internación de 8 días y el 15% requirió terapia intensiva. Se consideró limitar el esfuerzo terapéutico en el 3% por la irreversibilidad del cuadro.

-Los factores que se relacionaron con peor pronóstico fueron edad avanzada, demencia y EPOC.

-Las complicaciones más frecuentes en cuidados críticos fueron: eventos cardiovasculares (54,1%), shock séptico (33,3%), insuficiencia renal (9,7%) y neumonía asociada a la ventilación mecánica (12,5%).

-La mortalidad global fue del 12,3%. Y en unidades de terapia intensiva fue del 54%.

“Como director del consejo de investigaciones de SAM significa un gran orgullo que se haya podido llevar adelante está investigación centrada en la clínica médica, que es uno de los grandes eslabones de la atención”, afirmó el doctor Pascual Rubén Valdez.

Y agregó: “Sabemos que el 80% de los pacientes son ambulatorios, y allí juegan un rol importante los generalistas, los clínicos y todos los demás especialistas que han reconvertido su rol para poder estar en el frente (traumatólogos, ginecólogos, etc.). Los pacientes moderados y graves ingresan por las guardias, siendo allí relevante el rol de los que trabajan en dicho sector (clínicos, emergentólogos y otras especialidades). Del 20% que se interna, el 5% va a cuidados críticos y el 15% va a clínica médica, donde se juega un rol muy importante en el monitoreo y tratamiento, buscando evitar que el cuadro se agrave y se llegue a la necesidad de cuidados críticos. Y llegado el momento, no siempre se dispone de cama en terapia, con lo cual se deben hacer cuidados avanzados o a veces paliativos en clínica, con la contención psicológica a pacientes y familias”.

“Toda esta tensión vivida por los clínicos puede verse plasmada en este estudio, que es un reconocimiento a todos los internistas que trabajaron y siguen haciéndolo en esta pandemia, muy desbordados física y emocionalmente. Ese es otro de los logros de nuestro grupo: poder devolverles esta publicación a los colegas”, precisó Valdez.

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