09 de abril, 2026
Actualidad

El autismo es una condición cada vez más acendrada en los pequeños de nuestra sociedad. Sobre qué es, cómo se diagnostica y cómo se trata hablamos con la Licenciada en Psicología Natalia Sánchez, experta en este tema y de amplia trayectoria.

La profesional es psicóloga clínica, con orientación Cognitivo conductual, diplomada en niñas, adolescentes y mujeres en el espectro autista, formada en LEGO Based Theraphy. Además, cuenta con certificación oficial en ADOS-2 / ADI-R, y es fundadora del espacio terapéutico: “Re-Creo”, comprometida con una práctica respetuosa, basada en evidencia y centrada en la diversidad

 

L.C.; ¿Qué es el autismo?

N.S.: El Trastorno del Espectro Autista (TEA) es una condición del neurodesarrollo de base neurobiológica, que se manifiesta desde la infancia y acompaña a la persona a lo largo de la vida. Se caracteriza por:

            • Diferencias persistentes en la comunicación e interacción social.

            • Patrones restringidos y repetitivos de comportamiento, intereses o actividades.

            • Particularidades en el procesamiento sensorial.

Es un espectro, lo que implica una amplia variabilidad en su presentación y en los niveles de apoyo requeridos.

En términos clínicos, el autismo implica una forma singular de procesar la información y de vincularse con el entorno, que puede impactar en la vida cotidiana en distintos grados.

No es una enfermedad, sino una condición del desarrollo, cuyo abordaje requiere comprensión, apoyos adecuados y un enfoque respetuoso de la singularidad de cada persona.

L.C.: -¿Cuáles pueden ser las primeras señales detectables por la familia de un chico autista, para acudir a la consulta?

N.S.: Contacto visual reducido o inconsistente: (Dificultad para sostener la mirada o utilizarla con intención comunicativa)

            • Escasa respuesta al nombre (No responder de manera consistente cuando se lo llama, aun descartando dificultades auditivas).

            • Retraso, ausencia o uso atípico del lenguaje: Demora en la aparición del lenguaje verbal, pérdida de palabras adquiridas o presencia de ecolalia.

            • Dificultades en la comunicación gestual: Escaso señalamiento (protoimperativo y protodeclarativo), poca utilización de gestos para pedir o compartir.

            • Limitaciones en la atención conjunta: Dificultad para compartir foco de atención con otro (mirar lo que el otro señala, mostrar objetos de interés).

            • Juego poco funcional o repetitivo: Predominio de manipulación repetitiva de objetos (alinear, girar) y escasa presencia de juego simbólico.

            • Respuestas sensoriales atípicas: Hiper o hiporreactividad a estímulos (sonidos, texturas, luces, olores), o búsqueda sensorial intensa.

            • Rigidez conductual: Necesidad marcada de rutinas, resistencia a cambios y malestar ante lo inesperado.

 

L.C.: Se dice que en los colegios santiagueños han aumentado exponencialmente los casos de autismo declarados, ¿es esto así?

N.S.: En la actualidad, tanto a nivel mundial, como en Argentina se observa un aumento en la cantidad de diagnósticos de autismo. Sin embargo, creo que es importante hacer una distinción clínica clave respecto de esto, ya que no necesariamente hay más autismo, sino más identificación del autismo.

El crecimiento en los diagnósticos se explica principalmente por:

            • Mayor conocimiento y formación profesional

            • Criterios diagnósticos más amplios y precisos

            • Detección temprana

            • Mayor acceso a evaluaciones y servicios de salud

            • Mayor visibilización social y educativa

Esto hace que hoy se identifiquen niños que antes podían ser mal interpretados (por ejemplo, como “tímidos”, “desinteresados” o con otras dificultades)

Creo que lo que suele percibirse como un “aumento exponencial” responde a:

            • Mayor presencia de diagnósticos formales

            • Más inclusión educativa

            • Mayor demanda de acompañamientos y apoyos

Es decir, hay más niños identificados y acompañados dentro del sistema educativo, lo cual es un avance en términos de derechos e inclusión.

En resumen, desde mi opinión creo que no se trata solo de un aumento de casos, sino de un cambio en la mirada.

Hoy en día, hay más posibilidades de visibilizar, nombrar, comprender y acompañar el autismo.

 

L.C.: - ¿Un chico autista es recuperable e integrable a la sociedad?

L.N.S.: El concepto de “recuperación” puede resultar engañoso y confuso. Una persona autista no necesita dejar de ser quien es. Lo que sí necesita es apoyo, comprensión y oportunidades reales de desarrollo.

Con intervenciones adecuadas, entornos respetuosos y acompañamiento sostenido:

            • Puede desarrollar habilidades comunicativas

            • Construir vínculos significativos

            • Participar activamente en la escuela y la comunidad

            • Alcanzar niveles de autonomía acordes a su singularidad.

El objetivo no es “normalizar”, sino incluir genuinamente.

Algunas consideraciones finales.

            • El diagnóstico temprano no estigmatiza: orienta y abre caminos

            • Cada persona dentro del espectro es única: no hay dos autismos iguales

            • La familia no está sola: el trabajo en red es fundamental

            • La inclusión no es adaptación del niño únicamente, sino también del entorno

            • Acompañar implica respetar tiempos, formas y modos de ser.

Hablar de autismo es hablar de diversidad. Y acompañar la diversidad es una responsabilidad colectiva.

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