11 de junio, 2026
Espectáculos

Tras 18 años sin cruzar esa puerta, el músico santiagueño regresó al hogar donde creció junto a su madre y su abuela. De ese reencuentro nacieron canciones, recuerdos y un proyecto solista que marca una nueva etapa en su carrera.

Hay lugares que permanecen intactos en la memoria, aunque el tiempo avance. Espacios capaces de guardar voces, aromas, silencios y escenas que parecen suspendidas en algún rincón de la historia personal. Para el músico y compositor santiagueño Álvaro Otinetti, uno de esos lugares es la casa donde pasó gran parte de su infancia junto a su madre y su abuela.

Después de 18 años sin volver, el artista tuvo la oportunidad de reencontrarse con ese espacio que marcó su vida. Lo que parecía una simple visita terminó convirtiéndose en una experiencia profundamente transformadora. Entre habitaciones cargadas de recuerdos, objetos familiares y emociones largamente guardadas, comenzaron a aparecer nuevas canciones.

Así nació “La Casa”, el próximo trabajo discográfico de Otinetti, un álbum que busca poner en palabras y melodías aquello que muchas veces resulta difícil de explicar: el peso de la memoria, la construcción de la identidad y la fuerza que tienen las raíces cuando el tiempo parece haberlas dejado atrás.

El proyecto comenzará a revelarse públicamente este sábado 6 de septiembre, desde las 23, en Las Dos Lunas de La Banda, donde el compositor ofrecerá un recital íntimo que funcionará como una primera ventana hacia el universo creativo del nuevo disco.

Volver para encontrarse

Lejos de responder a una estrategia artística preconcebida, “La Casa” nació de una experiencia personal.

El regreso al hogar familiar abrió un proceso de introspección que terminó transformándose en materia prima para nuevas composiciones.

“Después de 18 años tuve la posibilidad de volver a esa casa donde me crié. Ese regreso abrió un abanico enorme de emociones, recuerdos y canciones que volvieron a aparecer en mi vida. También surgieron composiciones nuevas que reflejan este momento y que formarán parte del disco”, explicó Otinetti.

La experiencia no solamente despertó memorias vinculadas a la infancia. También permitió revisar el recorrido transitado como músico, las pérdidas, los aprendizajes y los cambios que llegan inevitablemente con el paso de los años.

En cada canción aparece una búsqueda personal que intenta dialogar con la historia familiar, pero que al mismo tiempo interpela a cualquiera que haya sentido alguna vez la necesidad de volver a sus orígenes.

La memoria como territorio creativo

En tiempos dominados por la inmediatez y el consumo veloz de contenidos, Otinetti eligió un camino diferente.

Su nuevo trabajo se construye desde la pausa, la observación y la sensibilidad.

La memoria ocupa un lugar central dentro del proyecto.

No se trata únicamente de recordar personas o situaciones. También implica reconstruir emociones, recuperar sensaciones y resignificar momentos que parecían olvidados.

La figura de la casa funciona entonces como un símbolo poderoso.

Es el lugar físico donde transcurrió la infancia, pero también representa el refugio emocional donde habitan los afectos, las ausencias y los vínculos que moldean una vida.

Por eso el disco lleva ese nombre.

Porque cada canción parece recorrer alguna habitación distinta de ese universo íntimo que el artista vuelve a visitar después de casi dos décadas.

 

Una nueva etapa artística

Con una trayectoria consolidada dentro de la escena musical santiagueña, Álvaro Otinetti encontró en La Mistik una de las experiencias más importantes de su recorrido creativo.

Sin embargo, esta nueva etapa aparece como una necesidad diferente.

Más personal.

Más introspectiva.

Más cercana a la esencia de la canción como vehículo para narrar experiencias humanas.

“La Casa” no busca romper con el pasado artístico del compositor. Por el contrario, dialoga permanentemente con él.

Las nuevas composiciones conviven con influencias, sonidos y aprendizajes acumulados durante años de escenarios, grabaciones y encuentros musicales.

El resultado es una obra que promete mostrar una faceta distinta del artista, sin perder la identidad que lo caracteriza.

 

Volver a cantar después de la recuperación

El recital de este sábado tendrá además un significado especial.

No será solamente la presentación de nuevas canciones.

También marcará el regreso de Otinetti a los escenarios luego de atravesar un proceso de recuperación por problemas de salud vocal que lo obligaron a alejarse temporalmente de la actividad artística.

Para cualquier cantante, la voz representa mucho más que una herramienta de trabajo.

Es un instrumento profundamente ligado a la identidad.

Por eso la recuperación adquiere una dimensión emocional tan importante como la física.

“Será un placer volver a hacer algo solista. Voy a compartir canciones nuevas y otras que forman parte de mi historia. También habrá invitados especiales y amigos que se sumarán a la noche. Después de un tiempo en el que no pude cantar por cuestiones de salud vocal, hoy me siento recuperado y con muchas ganas de volver al ruedo”, expresó.

Sus palabras reflejan el entusiasmo de quien vuelve a encontrarse con aquello que más ama hacer. Mientras avanza el proceso de producción del disco, cuya publicación está prevista para fines de 2026 o comienzos de 2027, las canciones de “La Casa” comienzan a encontrar sus primeros oyentes.

 

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