Los resultados de las pruebas PISA 2025 muestran fuertes diferencias entre los países de América Latina y un retroceso generalizado en Matemática y Lectura. En este escenario regional, la provinica comparte con el resto de las provincias argentinas el desafío de fortalecer los aprendizajes fundamentales y reducir las brechas educativas.
Los resultados de las pruebas PISA 2025 volvieron a poner en el centro del debate la situación de los aprendizajes en América Latina. El informe elaborado por Argentinos por la Educación, a partir de los datos publicados por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), muestra diferencias importantes entre los países de la región y una situación particularmente compleja en Matemática y Lectura.
Para Santiago del Estero, como parte del sistema educativo argentino, los resultados representan un dato relevante para analizar los desafíos que atraviesan los estudiantes y las escuelas. Si bien PISA no ofrece resultados desagregados por provincias argentinas, sus indicadores permiten observar el contexto regional y nacional en el que se desarrolla la educación secundaria.
El estudio “¿Cómo le fue a América Latina en PISA 2025?”, elaborado por María Sol Alzú, Martín Nistal y Lucía Vallejo, analiza el desempeño de los 13 países latinoamericanos que participaron de la evaluación: Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Guatemala, México, Paraguay, Perú, República Dominicana y Uruguay.
El estudio evalúa a estudiantes de 15 años y busca medir no solamente cuánto conocimiento adquirieron, sino también su capacidad para utilizarlo frente a situaciones nuevas. Las áreas evaluadas son Lectura, Matemática y Ciencias. En cada edición una de ellas tiene un análisis más profundo. En 2025 el foco estuvo puesto en Ciencias, al igual que había ocurrido en 2006 y 2015.
En total, participaron 91 países y economías, incluidos 38 miembros de la OCDE.
Ciencias: el área central de PISA 2025
En Ciencias, Uruguay, Chile y Costa Rica obtuvieron los mejores resultados latinoamericanos, con 445, 442 y 424 puntos, respectivamente. El promedio de los países de la OCDE fue de 482 puntos.
En el extremo inferior se ubicaron Guatemala, con 351 puntos; Paraguay, con 355; y República Dominicana, con 361.
Otro indicador permite observar con mayor claridad las dificultades de los estudiantes. El porcentaje que no alcanzó el nivel 2 de desempeño, considerado el umbral mínimo, fue del 36% en Uruguay, 36% en Chile y 45% en Costa Rica. En cambio, llegó al 79% en Guatemala, al 76% en Paraguay y al 74% en República Dominicana. El promedio de la OCDE fue del 26%.
En los niveles superiores de desempeño, 5 y 6, Uruguay, Chile, Brasil, Argentina y Colombia registraron cerca del 1% de sus estudiantes.
La comparación con 2022 muestra trayectorias diferentes. Costa Rica consiguió la mayor mejora en Ciencias, con 13 puntos más, seguida por El Salvador, con 12, y Uruguay, con 9. En sentido contrario, Guatemala cayó 22 puntos, Paraguay 13 y Argentina también 13.
El dato regional muestra que tres países mejoraron significativamente en Ciencias, tres empeoraron y seis no registraron cambios estadísticamente significativos.
Lectura: ningún país latinoamericano mejoró
La situación es diferente en Lectura. Los puntajes latinoamericanos oscilaron entre 337 y 436 puntos, mientras que el promedio de la OCDE fue de 461.
Chile encabezó la región con 436 puntos, seguido por Uruguay, con 423, y Costa Rica, con 416. En el otro extremo quedaron Guatemala, con 337; República Dominicana, con 346; y Paraguay, con 352.
Entre el 38% y el 83% de los estudiantes latinoamericanos no alcanzaron el nivel mínimo. Chile presentó el porcentaje más bajo, con 38%, seguido por Uruguay, con 43%, y Costa Rica, con 47%. Guatemala registró el mayor porcentaje, con 83%, mientras República Dominicana alcanzó el 78% y Paraguay el 77%. En la OCDE, el promedio fue del 31%.
La comparación con PISA 2022 tampoco resulta favorable: ningún país latinoamericano mejoró significativamente en Lectura. Por el contrario, Guatemala, Paraguay, Perú, Argentina, Chile y Uruguay registraron caídas estadísticamente significativas.

Matemática, el principal desafío regional
Los resultados de Matemática constituyen uno de los principales puntos de preocupación del informe. Los 13 países latinoamericanos obtuvieron entre 334 y 405 puntos, muy por debajo del promedio de la OCDE, situado en 463.
Uruguay obtuvo 405 puntos, Chile 403 y México 388. Los resultados más bajos correspondieron a Paraguay y Guatemala, ambos con 334 puntos, y República Dominicana, con 339.
La proporción de estudiantes que no alcanzó el nivel 2 se ubicó entre el 57% y el 92%, frente al 35% registrado en promedio por la OCDE.
Uruguay presentó el porcentaje más bajo de la región, aunque todavía elevado: 57%. Chile registró 59% y México 69%. En el extremo contrario, Guatemala llegó al 92%, mientras República Dominicana y Paraguay alcanzaron el 91%.
La evolución entre 2022 y 2025 muestra que ningún país latinoamericano logró una mejora estadísticamente significativa en Matemática. Las caídas significativas se registraron en Argentina (-11 puntos), Guatemala (-10), Chile (-9), Perú (-9) y México (-7).
Santiago del Estero frente al desafío educativo
Los datos de PISA no permiten establecer un resultado específico para Santiago del Estero, ya que la evaluación presenta sus resultados para Argentina como país y no ofrece en este informe un ranking provincial. Sin embargo, el panorama resulta significativo para la provincia porque los estudiantes santiagueños forman parte de un sistema educativo nacional que enfrenta dificultades en aprendizajes fundamentales.
La información de PISA 2025 muestra que las dificultades no constituyen un fenómeno aislado de una jurisdicción. En América Latina, incluso los países con mejores desempeños tienen una proporción importante de estudiantes por debajo del nivel mínimo, especialmente en Matemática.
El desafío para Santiago del Estero, al igual que para el resto de las provincias argentinas, pasa por fortalecer las capacidades de los estudiantes en áreas esenciales como la comprensión lectora, el razonamiento matemático y la capacidad de interpretar y utilizar conocimientos científicos.
El informe también aporta un elemento relevante para pensar las políticas educativas: la evolución no fue igual en todos los países. Mientras algunos lograron mejorar en Ciencias, otros retrocedieron. Costa Rica aumentó 13 puntos y El Salvador 12, mientras Argentina perdió 13.
Para Víctor Volman, director ejecutivo de Argentinos por la Educación, los resultados muestran que el retroceso educativo no es inevitable y plantean la necesidad de observar las experiencias de aquellos países que consiguieron modificar sus trayectorias.
Martín Nistal, director del Observatorio de Argentinos por la Educación y coautor del informe, señaló que el desempeño regional en Matemática continúa mostrando un rezago importante respecto de otros países y remarcó la importancia de fortalecer los aprendizajes fundamentales.
Una fotografía regional con fuertes diferencias
La fotografía general de PISA 2025 muestra tres escenarios diferentes. En Lectura, los resultados latinoamericanos fueron de entre 337 y 436 puntos; en Matemática, de 334 a 405; y en Ciencias, de 351 a 445.
Chile, Uruguay y Costa Rica aparecen entre los países con mejores resultados generales de la región, mientras Guatemala, República Dominicana y Paraguay se ubicaron en los niveles inferiores.
Pero más allá de los puntajes, el indicador central es la cantidad de estudiantes que no alcanza los aprendizajes mínimos. En Lectura, la proporción varía entre 38% y 83%; en Matemática, entre 57% y 92%; y en Ciencias, entre 36% y 79%.
Para Santiago del Estero, estos números funcionan como una referencia para dimensionar un desafío que excede las fronteras provinciales: garantizar que los adolescentes lleguen al final de la educación obligatoria con las herramientas necesarias para comprender textos, resolver problemas matemáticos y utilizar conocimientos científicos en situaciones concretas.
Los resultados de PISA 2025, en definitiva, no ofrecen solamente una comparación internacional. También constituyen una señal sobre la necesidad de sostener políticas educativas de largo plazo, fortalecer los aprendizajes básicos y reducir la cantidad de estudiantes que quedan por debajo de los niveles mínimos de desempeño.