09 de julio, 2026
Actualidad

Desde el embarazo hasta los primeros años de vida, la puericultura brinda herramientas para acompañar a las familias en una de las etapas de mayor cambio. Lejos de limitarse a la lactancia, esta disciplina combina información, contención emocional y apoyo en la crianza para favorecer un desarrollo saludable del bebé y fortalecer los vínculos familiares.

La llegada de un hijo suele estar rodeada de expectativas, emociones y también de incertidumbres. Aunque el embarazo y el nacimiento forman parte de experiencias compartidas por millones de familias, cada historia es diferente y plantea nuevos desafíos. Las dudas sobre el parto, la lactancia, el sueño del bebé o los cambios que atraviesan la madre y el entorno familiar son algunas de las inquietudes más frecuentes durante esta etapa.

Es así como, la puericultura surge como una disciplina que busca acompañar a las familias desde una mirada integral, brindando información basada en evidencia y un espacio de escucha para transitar los primeros años de vida del niño.

La puericultora santiagueña Cecilia Cáceres, mediante una entrevista exclusiva a El Péndulo de RADIO DE LA CIUDAD FM 107.7 , explica que el trabajo comienza incluso antes del nacimiento. "Acompañamos a las familias desde la gestación y nuestro fuerte es la lactancia, pero también la crianza y todo lo que va sucediendo durante la primera infancia", señala.

Este acompañamiento no solo se centra en los aspectos físicos del embarazo o del cuidado del recién nacido, sino también en los cambios emocionales que experimentan madres, padres y cuidadores. La profesional sostiene que muchas veces existe un seguimiento médico adecuado, pero no siempre un espacio destinado a procesar todo lo que implica convertirse en familia.
Aunque habitualmente se asocia la puericultura con la lactancia materna, el trabajo es mucho más amplio. Incluye información sobre el embarazo, el nacimiento, el puerperio, el apego, el sueño infantil, los cuidados del recién nacido y la construcción del vínculo entre el bebé y su entorno.

Según explica Cáceres, cada familia vive la maternidad y la paternidad de manera distinta. Algunas llegan con entusiasmo, otras con miedo, algunas atraviesan el embarazo en pareja y otras lo hacen solas. También existen familias ensambladas, monoparentales o conformadas por dos madres.

"Cada historia es diferente y todas necesitan ser escuchadas y acompañadas", explica.

Desde esta manera, la puericultura propone un acompañamiento respetuoso, adaptado a las necesidades particulares de cada familia y libre de juicios.

 

Prepararse también se aprende

Durante años predominó la idea de que la maternidad era un proceso completamente instintivo. Sin embargo, los especialistas coinciden en que acceder a información confiable antes del nacimiento permite afrontar con mayor tranquilidad los primeros días del bebé.

Con ese objetivo existen talleres prenatales que abordan distintos aspectos del embarazo y la crianza.

Entre los temas más consultados se encuentran las etapas del trabajo de parto, las diferencias entre parto vaginal y cesárea, las señales de alarma durante el embarazo, los cuidados del recién nacido, el apego temprano, el sueño infantil, la lactancia y los cambios físicos y emocionales del puerperio.

Para Cáceres, llegar al nacimiento con herramientas previas reduce la ansiedad y permite que las familias se sientan más seguras frente a situaciones que podrían generar preocupación.

Uno de los momentos que más inquietudes genera es el inicio de la lactancia.

Aunque suele pensarse como un proceso natural, no siempre resulta sencillo. La posición del bebé, el agarre al pecho, las tomas frecuentes y las molestias que pueden aparecer durante los primeros días hacen que muchas madres necesiten acompañamiento profesional.

"Muchas veces pequeños errores pueden terminar provocando dolor, grietas o incluso una mastitis. Con información adecuada, muchas de esas dificultades pueden prevenirse", explica la puericultora.

Por ese motivo, el acompañamiento suele continuar después del nacimiento, ya sea en consultorio, en el domicilio o mediante asesoramiento a distancia cuando la familia necesita orientación inmediata.

 

Una etapa poco visibilizada

Después del nacimiento comienza una etapa tan importante como el embarazo: el puerperio.

Durante este período ocurren cambios hormonales, físicos, emocionales y familiares que requieren tiempo de adaptación. En general muchas mujeres, incluso, atraviesan depresión postparto.

El cansancio, las nuevas responsabilidades, la reorganización de la rutina y el aprendizaje del cuidado del bebé convierten al puerperio en una de las etapas de mayor vulnerabilidad para muchas mujeres.
Otro aspecto que hay que tener en cuenta son los mandatos y expectativas sociales. Normalmente se espera que los padres disfruten y estén felices por la llegada del bebé, lo que puede generar culpa debido a los cambios emocionales.

Por eso, la puericultura busca brindar herramientas para atravesar ese proceso con mayor contención y favorecer la construcción de vínculos saludables dentro de la familia.

En Santiago del Estero, Cecilia Caceres brinda talleres de contención para personas gestantes en Bienestar Espacio Biocéntrico. Debido a su formación como puericultura y consultora en crianza, está capacitada para acompañar desde el nacimiento hasta los primeros años de vida de un niño.

 

Una profesión que busca reconocimiento

A pesar de la importancia de su trabajo, la puericultura todavía no cuenta con un reconocimiento uniforme en todo el país.

Diversas organizaciones impulsan proyectos para regular la profesión, otorgar matrícula habilitante e incorporar a las puericultoras dentro de hospitales, sanatorios y obras sociales.

La falta de ese reconocimiento limita el acceso de muchas familias a este tipo de acompañamiento, ya que en la mayoría de los casos las consultas deben abonarse de manera particular.

En provincias donde la actividad logró mayor regulación, las puericultoras comenzaron a integrarse a equipos interdisciplinarios dedicados a la salud perinatal y la promoción de la lactancia.

La puericultura entiende que criar no consiste únicamente en atender las necesidades físicas del bebé. También implica construir vínculos seguros, acompañar el desarrollo emocional y ofrecer herramientas para que madres, padres y cuidadores transiten esta etapa con mayor confianza.

En una sociedad donde cada vez se habla más de salud mental perinatal, crianza respetuosa y derechos de las infancias, el rol de estos profesionales adquiere gran relevancia.

 

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