Con más de 900 procesos de donación de órganos y casi 4.500 trasplantes realizados, Argentina cerró el 2025 con cifras inéditas. En tanto el escenario local se consolidó como una de los protagonistas del crecimiento federal del sistema, con mejoras en procuración, utilización de tejidos y reducción de listas de espera.
Argentina cerró 2025 con un dato que sintetiza una transformación profunda del sistema sanitario: 938 procesos de donación de órganos y 1.242 de tejidos, una cifra que no solo supera el registro previo a la pandemia, sino que marca el punto más alto desde que existen estadísticas sistematizadas.
Detrás de ese número hay decisiones políticas, avances médicos, cambios culturales y una red federal que empezó a funcionar con mayor sincronía. En ese entramado, Santiago del Estero dejó de ser una provincia periférica para convertirse en un actor clave del mapa nacional de la ablación y el trasplante.
El anuncio se formalizó en el último Consejo Federal de Salud (Cofesa) del año, encabezado por el ministro de Salud de la Nación, Mario Lugones, junto a las autoridades sanitarias provinciales. Allí no se presentó solo un balance: se expuso una reconfiguración del sistema de donación y trasplante como política pública, con impacto directo en miles de pacientes que esperan un órgano para seguir viviendo.
Los números hablan por sí solos. Durante 2025 se realizaron 4.497 trasplantes en todo el país, de los cuales 2.349 fueron de órganos y 2.148 de córneas. Dentro del universo de órganos, se concretaron 1.674 trasplantes renales, 463 hepáticos y 124 cardíacos, además de procedimientos combinados de menor frecuencia. En paralelo, 291 trasplantes se realizaron en población pediátrica, un dato que refleja la capilaridad del sistema y su alcance en todas las franjas etarias.
Si bien el INCUCAI aún no publicó el desagregado final por provincia correspondiente a 2025, Santiago del Estero fue señalada oficialmente como una de las jurisdicciones que más aportó al crecimiento del sistema. Las resoluciones y evaluaciones internas del año destacan a la provincia por su participación activa en los procesos de donación, el fortalecimiento de la procuración hospitalaria y la mejora en indicadores sensibles como la utilización de córneas cedidas, con el objetivo nacional de alcanzar un 90% de aprovechamiento efectivo.
En un país donde más de 7.200 personas continúan en lista de espera, cada proceso de ablación cuenta. En la provincia el avance estuvo vinculado a la consolidación de equipos hospitalarios, a la articulación con el sistema nacional y al impacto directo de la Ley Justina, que presume la voluntad afirmativa de donación en mayores de 18 años.
El territorio local forma parte del entramado de hospitales que integran el Programa Procurar, impulsado por el INCUCAI, que promueve la creación y fortalecimiento de Unidades Hospitalarias de Procuración de Órganos y Tejidos (UHPROT). Este modelo intrahospitalario permitió mejorar la detección de potenciales donantes y reducir tiempos críticos en los procesos de ablación.
IMPACTO
Un dato sintetiza la dimensión del impacto sanitario: cada donante puede beneficiar hasta siete personas. En 2025, 2.096 trasplantes provinieron de donantes fallecidos, mientras que 253 se realizaron a partir de donantes vivos, una modalidad clave especialmente en trasplantes renales y hepáticos parciales.
El crecimiento del sistema también tiene un correlato económico. Según especialistas, el 70% de las personas en lista de espera está en tratamiento de diálisis, una terapia costosa y de alto impacto en la calidad de vida. Cada trasplante exitoso no solo mejora la expectativa de vida del paciente, sino que reduce de manera significativa el gasto sostenido del sistema de salud.
En provincias como Santiago del Estero, donde la distancia geográfica históricamente implicó derivaciones y traslados, la mejora en la gestión local de la donación se traduce en más oportunidades reales para los pacientes, sin necesidad de migrar a otros distritos.
CAMBIO Y CAPACITACIÓN
Durante los últimos dos años, más de 580 profesionales de la medicina y la enfermería fueron capacitados en coordinación hospitalaria de trasplante, un dato que explica parte del salto cuantitativo registrado en 2025. Además, se habilitaron 14 nuevos programas de trasplante en el país, ocho de órganos y seis de córneas, con impacto directo en las economías regionales de la salud.
En Santiago del Estero, este proceso se apoyó en una mayor articulación entre el CUCAI provincial, los hospitales y el sistema nacional, y en campañas de sensibilización que apuntaron a consolidar un cambio cultural: hablar de donación antes de que la urgencia llegue.
Uno de los hitos del año fue la implementación progresiva de la donación en asistolia, una técnica que permite la ablación de órganos en personas fallecidas por paro cardiorrespiratorio, sin diagnóstico de muerte encefálica. La práctica, regulada por la Ley 27.447 y un protocolo nacional aprobado en 2023, amplía el universo de potenciales donantes y abre una nueva etapa para el sistema argentino.
Su aplicación exige protocolos estrictos, equipos entrenados y una coordinación quirúrgica precisa. Por eso, su despliegue es gradual y controlado. Para provincias del norte argentino, representa una oportunidad estratégica para seguir reduciendo listas de espera y aprovechar al máximo la capacidad instalada.
El récord del pasado año marca un antes y un después, pero no clausura los desafíos. La demanda de órganos sigue creciendo, impulsada por el aumento de enfermedades crónicas y la mayor expectativa de vida. En ese contexto, la donación se consolida como una política sanitaria central, donde el Estado, los equipos de salud y la sociedad comparten responsabilidades.
Es así qué la provincia cerró el año dentro de ese proceso de expansión, con un rol activo en el récord nacional y con indicadores que la posicionan como una provincia que dejó de mirar el sistema de trasplantes desde afuera. El desafío hacia adelante será sostener ese crecimiento, profundizar la transparencia de los datos y convertir cada proceso de ablación en una oportunidad concreta para quienes aún esperan. Porque detrás de cada número hay una historia. Y detrás de cada órgano donado, una vida que sigue.