Con el taller Alma Creadora, la profesora Cintia Figueroa ofrece a niños de entre 6 y 13 años un lugar para explorar las artes visuales. A través del dibujo, la pintura y el reciclado creativo, los participantes desarrollan habilidades que van más allá de lo artístico.
El arte para Cintia Valeria Figueroa Paz siempre ha sido un gran interés- Desde pequeña encontraba facilidad para dibujar y crear, el entusiasmo por estas actividades fue creciendo junto con ella. En la escuela Cintia era quien pasaba al frente a plasmar bocetos en el pizarrón, y la que destacaba en la asignatura de plástica.
Su talento y pasión no pasaron desapercido por sus padres, quienes fomentaron en ella continuar por el camino que le gustaba. De esta forma, comenzó su formación secundaria en la Instituo Superior de Bellas Artes Juan Yaparí. Alli continuo el nivel terciario, donde completo el Profesorado de Artes Visuales.
Hoy, Cintia, se dedica a transmitir la pasión por el arte mediante su taller Alma Creadora, en la Biblioteca Popular Dr. Manuel Gorostiaga. Es así que ha conseguido consolidar un lugar de encuentro y expresión para aquellos pequeños con inclinación a crear.
En las clases se trabaja con diferentes técnicas de dibujo, como la de pasteles, grafito y acuarelas. Aprenden a manejar el pincel y pintar con temperas y acrílico. E incluso se centran en el reciclado de materiales como cartón y papel de diario para esculturas.
En una entrevista exclusiva con LA COLUMNAN, la Prof. Figueroa expresó “Lo que se busca es que ellos encuentren un lugar y un momento para expresarse a su gusto, a su manera. Que encuentren e sus creaciones su propio talento, sus ideas y que sepan transmitirlas. Que se superen a ellos mismos”.
El acercamiento temprano a las artes plásticas permite el desarrollo cognitivo, emocional, social y motor de manera simultánea. No se trata de simplemente dibujar lindo o pintar bien, sino de un crecimiento integro.
El arte como herramienta de desarrollo
Diversos especialistas destacan la importancia de que los niños tengan un acercamiento al arte desde edades tempranas, ya que estas experiencias pueden contribuir a su desarrollo integral. Las actividades artísticas favorecen el desarrollo de la motricidad fina, estimulan la creatividad y ofrecen herramientas para la expresión y el reconocimiento de las emociones.
Además de promover la sensibilidad y la imaginación, el arte invita a observar el entorno con mayor profundidad e ir más allá de lo superficial. A través de las imágenes, los colores y las distintas formas de expresión, los niños desarrollan su capacidad de interpretación y construyen nuevas maneras de comprender el mundo.
“Aprenden a observar y comprender. Van a mirar una pintura antigua con determinado contexto histórico y van a tener un acercamiento más empático con la vivencia de esa época. Así surge el pensamiento crítico, lo que les permite auto conocerse cuando hacen sus propias obras”, explicó la profesora.
Las artes visuales también suelen considerarse un espacio de bienestar y expresión personal. La producción artística puede convertirse en una herramienta para canalizar emociones, favoreciendo momentos de calma, reflexión e introspección. Durante el proceso creativo, muchas personas encuentran un espacio para conectarse consigo mismas y elaborar sus propias experiencias.
“Se dice que el arte es un espacio terapéutico porque ayuda a canalizar las frustraciones, la ansiedad, los miedos. Ayuda a calmarse a uno mismo cuando algo nos está haciendo mal”, señaló Cintia.
Otro de los beneficios del contacto temprano con el arte es el fortalecimiento de la autoestima. El proceso de crear una obra, desarrollarla y compartirla con otras personas permite que los niños reconozcan sus propias capacidades, ganen confianza en sí mismos y valoren el esfuerzo realizado más allá del resultado final. Esta experiencia favorece la seguridad personal y los anima a expresarse con mayor libertad y creatividad.
Aun así, hay que tener en cuenta que el vínculo con las artes visuales resulta beneficioso en todas las etapas de la vida. Desde la infancia hasta la adultez mayor, la práctica artística estimula procesos cognitivos, emocionales y físicos. No es necesario contar con habilidades previas para dibujar o pintar, ya que cualquier persona puede desarrollar estas capacidades a su propio ritmo.
Un taller que sigue creciendo
El trabajo realizado durante el año ya comenzó a trascender las paredes del taller. En el marco del 99.º aniversario de la Biblioteca Popular Dr. Manuel Gorostiaga, los alumnos de Alma Creadora participaron de los festejos exhibiendo las obras que realizaron sobre lienzo, las cuales
estuvieron disponibles para la venta y permitieron compartir con la comunidad el resultado de su aprendizaje.
Para Cintia Figueroa, esta experiencia representa un paso importante, aunque uno de sus principales objetivos es concretar en el futuro una muestra exclusiva del taller, donde los niños puedan exhibir sus producciones y vivir la experiencia de presentar su trabajo en un espacio propio.
Mientras ese proyecto continúa tomando forma, la convocatoria permanece abierta para niños de entre 6 y 13 años que deseen dar sus primeros pasos en las artes visuales. El taller Alma Creadora recibe a participantes sin conocimientos previos, con la propuesta de brindar un espacio donde la creatividad, la expresión y el aprendizaje sean los verdaderos protagonistas.