04 de septiembre, 2026
Nota de Portada

La investigación que comenzó alrededor de la contadora Nora Villarroya incorporó ahora a su socio, el contador José Alberto Zanni. La Justicia lo imputó como presunto coautor de administración fraudulenta de una firma agropecuaria. Poderes, operaciones crediticias y una trama que todavía intenta reconstruir qué ocurrió con el dinero y los bienes.

Durante varias semanas, el nombre de Nora Isabel Villarroya concentró la atención de una investigación judicial que comenzó con una denuncia vinculada con una empresa agropecuaria de Clodomira y que, con el paso del tiempo, fue incorporando nuevos denunciantes, nuevas operaciones bajo sospecha y un volumen creciente de documentación.

Pero la causa empezó a cambiar de dimensión cuando otro nombre apareció en el expediente: José Alberto Zanni.

Contador público nacional y socio de Villarroya, Zanni pasó de ocupar un lugar lateral en la historia a quedar formalmente incorporado a la investigación. El 24 de agosto fue indagado por la fiscal Celia Mussi y, según consta en la documentación recopilada, quedó imputado como presunto coautor del delito de administración fraudulenta en el expediente relacionado con DEJDE SRL.

Sin embargo, no se trata de una situación idéntica a la de Villarroya. La investigación que involucra a la contadora comprende cinco denuncias por presunta estafa, mientras que la imputación de Zanni está circunscripta, por el momento, al expediente iniciado por la firma agropecuaria de Clodomira.

Y existe otra diferencia sustancial: Zanni continúa en libertad. Tras ser notificado de la imputación, no se dispusieron medidas restrictivas sobre su libertad. La causa sigue en etapa de investigación y la acusación, por ahora, es provisoria y deberá ser respaldada por las pruebas que se incorporen al expediente.

La escena judicial, entonces, tiene dos protagonistas principales, pero con situaciones procesales diferentes.

Por un lado, Villarroya, detenida y vinculada a varios expedientes. Por el otro, Zanni, de 73 años, imputado en una de esas investigaciones y sometido al análisis de la Fiscalía sobre cuál habría sido concretamente su participación.

EL SOCIO

Para entender por qué la aparición de Zanni resulta relevante hay que volver al escenario donde comenzó a construirse esta historia: el estudio contable que ambos compartían.

El lugar funcionaba en el edificio Tabycast, en pleno centro de la ciudad, entre las calles Avellaneda e Independencia. Allí trabajaban Villarroya y Zanni. El 19 de agosto, mientras la contadora ya se encontraba detenida luego de presentarse ante la Justicia, efectivos del Departamento Delitos Económicos allanaron el estudio.

El procedimiento no fue menor. Los investigadores secuestraron documentación vinculada con DEJDE SRL: planillas bancarias, facturas, copias de balances y otros documentos técnicos que ahora deben ser analizados para determinar qué información contienen y qué relación podrían tener con las operaciones investigadas.

El allanamiento contó además con la presencia de representantes del Consejo de Profesionales de Ciencias Económicas, quienes fueron notificados del procedimiento y participaron como observadores institucionales. La documentación pasó así a convertirse en una pieza central de la investigación.

Balances, movimientos bancarios, cheques electrónicos, giros, facturas y registros contables forman parte del material que los investigadores deberán cruzar para reconstruir la trazabilidad de las operaciones.

Y allí aparece uno de los puntos que puede resultar determinante para Zanni: establecer qué hizo, qué conoció, qué autorizó y qué intervención concreta tuvo en las operaciones que la Fiscalía considera sospechosas.

Por ahora, las respuestas no están en el expediente cerrado. Están precisamente en la documentación que la Justicia todavía analiza.

EL COMIENZO DEL CONFLICTO

El caso DEJDE SRL tiene como denunciante a una empresa agropecuaria de Clodomira y, según las actuaciones recopiladas, uno de los elementos centrales de la investigación son los poderes otorgados para administrar distintos aspectos de la actividad de la firma.

La Fiscalía sostiene que la contadora habría recibido amplias facultades para intervenir en cuestiones patrimoniales y financieras y que, posteriormente, se habrían realizado operaciones que los denunciantes consideran perjudiciales para la empresa.

Entre los reproches aparecen supuestas ventas de bienes y la gestión de préstamos por varios millones de pesos.

La defensa de Villarroya ofrece otra interpretación. La contadora sostuvo que actuó dentro de las facultades conferidas y que esas operaciones estuvieron amparadas por poderes que, según afirmó, permanecían vigentes. Incluso señaló que esos instrumentos también alcanzaban a su socio.

En una de sus declaraciones públicas, Villarroya afirmó que la revocación de esos poderes nunca le había sido comunicada fehacientemente y agregó que tampoco habría sido notificada a Zanni, a quien identificó como también apoderado en los mismos instrumentos.

Ese punto adquiere ahora otra dimensión, porque si la investigación debe determinar quiénes intervinieron en las operaciones, la existencia, alcance y utilización de esos poderes pueden convertirse en elementos relevantes para establecer las responsabilidades individuales.

No significa, por sí mismo, que la existencia de un poder habilite cualquier operación ni tampoco que convierta automáticamente a quien figura como apoderado en responsable de las decisiones cuestionadas. Eso es precisamente lo que la investigación deberá determinar.

 

¿EXPEDIENTE AISLADO?

La aparición de Zanni también debe leerse dentro de un escenario más amplio. Lo que inicialmente parecía ser un conflicto entre una empresa y una profesional encargada de cuestiones contables y administrativas comenzó a incorporar otras denuncias.

La documentación reunida menciona cinco procesos contra Villarroya y describe presentaciones de distintos damnificados que, según los denunciantes, tendrían determinados puntos en común: otorgamiento de poderes, administración de cuestiones financieras, gestión de créditos y posteriores perjuicios económicos.

Ese posible patrón es uno de los aspectos que podría darle mayor profundidad a la investigación.

La pregunta que comienza a sobrevolar el expediente es si se está frente a episodios independientes o si, por el contrario, existen elementos comunes que permitan reconstruir una modalidad de actuación repetida.

La respuesta dependerá de las pericias y del entrecruzamiento de la documentación. Y en ese análisis el papel de Zanni deberá ser necesariamente individualizado.

QUÉ LUGAR OCUPABA ZANNI

Una de las preguntas más importantes que deja abierta la causa es qué lugar ocupaba Zanni en toda esta trama.

Hasta ahora, buena parte del relato estuvo concentrado en Villarroya. Ella era la profesional señalada por los denunciantes, la mujer que recibió poderes, la que habría intervenido en operaciones financieras y la que finalmente terminó detenida. Zanni aparecía solo como su socio.

Pero la imputación modificó ese esquema. El Ministerio Público Fiscal ya no lo considera simplemente una persona relacionada laboralmente con la principal acusada. En el expediente DEJDE SRL le atribuye, provisoriamente, una participación como presunto coautor de administración fraudulenta.

La diferencia no es menor. La Justicia deberá establecer si su intervención fue meramente profesional, si tuvo conocimiento de las operaciones cuestionadas, si participó en decisiones, si sus facultades como apoderado tuvieron incidencia concreta o si existieron otras formas de intervención que todavía no aparecen completamente reconstruidas.

Por eso, más que preguntar solamente qué hizo Zanni, la investigación deberá responder una cuestión más amplia: qué lugar ocupaba realmente dentro de la estructura profesional y financiera que compartía con Villarroya.

 

EL SILENCIO COMO ESTRATEGIA

Cuando llegó el momento de declarar, ninguno de los dos habló. Villarroya y Zanni fueron citados por la fiscal Mussi y ambos optaron por abstenerse de responder preguntas. En el caso del contador, su defensa hizo uso de la garantía constitucional que le permite permanecer en silencio mientras analiza las pruebas incorporadas al expediente.

Ese silencio no puede interpretarse como reconocimiento de los hechos. Tampoco como una explicación. Es, sencillamente, una decisión procesal.

Las defensas tienen ahora por delante una tarea que puede resultar extensa: revisar documentación, reconstruir operaciones y establecer qué elementos de la acusación pueden ser discutidos.

El expediente ya supera varios cuerpos de actuaciones y la investigación tiene por delante pericias y análisis contables que podrían modificar el escenario actual.

 

LOS DOCUMENTOS

En investigaciones de esta naturaleza, los números suelen contar una historia distinta de la que aparece en las primeras denuncias. Un cheque puede mostrar quién ordenó una operación. Un movimiento bancario puede determinar el origen y destino de un dinero. Un balance puede revelar una deuda. Una factura puede explicar una compra. Un poder puede establecer las facultades conferidas. Una transferencia puede completar una cadena que, vista de manera aislada, parece incompleta.

Por ello, los documentos secuestrados en el estudio de Villarroya y Zanni pueden adquirir un valor decisivo. La Fiscalía deberá establecer qué operaciones fueron realizadas, bajo qué autorización, quién intervino en ellas, cuál fue su destino y si efectivamente produjeron un perjuicio patrimonial.

En paralelo, los especialistas de Delitos Económicos deberán analizar la documentación bancaria, balances, giros, facturas y cheques electrónicos reunidos durante la investigación.

En este caso no se debe actuar con premura. Es un trabajo necesariamente lento, pues debe analizarse de manera minuciosa y rever cada número para que la investigación sea contundente. Y en una causa donde aparecen distintas sociedades, productores, poderes y operaciones financieras, probablemente sea también el tramo más importante.

DOS DEFENSAS, UNA MISMA INCÓGNITA

La historia tiene ahora dos recorridos judiciales. Villarroya enfrenta una investigación más amplia, con cinco denuncias y una situación procesal agravada por la existencia de una orden de detención que finalmente derivó en su presentación ante la Justicia. Zanni, en cambio, está imputado solamente en el expediente de DEJDE SRL y permanece en libertad.

Pero ambos comparten algo más que un estudio contable y una relación profesional, ambos decidieron no declarar.

En el caso de Villarroya, su abogado Manuel Francisco Zavalía sostuvo públicamente que su representada había actuado dentro de un mandato y que las operaciones cuestionadas debían analizarse teniendo en cuenta la situación económica que atravesaba la empresa.

Por su parte, Zanni, asistido por la abogada Yasmín Julián, eligió por ahora la misma herramienta procesal, esperar.

La estrategia puede ser entendible en una causa en la que todavía resta conocer el contenido definitivo de las pericias y el alcance de la prueba documental.

Pero mientras las defensas analizan los expedientes, la Fiscalía avanza sobre una pregunta que resulta central para la investigación: si existió una maniobra defraudatoria, quiénes participaron y cuál fue el grado de intervención de cada uno.

 

INVESTIGACIÓN ABIERTA

La causa está lejos de haber terminado. El propio material incorporado al expediente plantea la posibilidad de que el análisis de la documentación permita abrir nuevas líneas de investigación. Los investigadores deberán determinar si hubo otras personas involucradas, intermediaciones, operaciones financieras o actuaciones que hasta ahora no fueron completamente reconstruidas.

También deberán establecer si las distintas denuncias que aparecen alrededor de Villarroya responden a episodios independientes o si pueden conectarse entre sí, especialmente, deberán determinar si la participación atribuida a Zanni en el expediente DEJDE SRL encuentra respaldo suficiente en la prueba.

Por ahora, hay más preguntas que certezas. La Justicia tiene una contadora detenida, un contador imputado, pero en libertad, un estudio allanado, cajas de documentación bajo análisis y una serie de denuncias que ampliaron considerablemente el escenario inicial.

La historia que comenzó alrededor de Nora Villarroya tiene ahora otra protagonista, aunque esta vez desde un lugar diferente: José Alberto Zanni, el socio que hasta hace poco aparecía detrás de escena y que ahora quedó formalmente dentro del expediente. Lo que todavía resta saber es si su nombre terminará siendo apenas una referencia dentro de una relación profesional de años o si las pruebas demostrarán que su participación en las operaciones investigadas tuvo una dimensión mucho más profunda.

Esa respuesta no está todavía en las declaraciones. Está en los papeles, en la investigación. La Justicia tiene la palabra.

 

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