Cuando la inglesa Mary Quant decidió, en 1965, diseñar la minifalda, fue una revolución. Había en ella un deseo de mostrar mujeres que descubrieran su silueta y también su libertad, sin que las mujeres fueran cosificadas.
Desde aquel momento, nada fue igual. Y las mujeres empezaron a mostrar piernas. La alimentación hacía que las piernas estuvieran exentas de celulitis, y el movimiento impulsaba menos problemas de irrigación en una de las partes más atractivas del cuerpo femenino.
Hoy la noticia es que esa minifalda, que ya no reconoce, en buena hora, várices ni celulitis, sino que se ha democratizado, ha sido prohibida en algunos colegios del país, debido al tamaño cada vez más diminuto de esta prenda en los ámbitos escolares. ¿Moral o prevención de delitos sexuales?
¿Moral, moralina o precaución?
La moral es el conjunto de normas, valores, creencias y costumbres que guían la conducta de las personas dentro de una sociedad, permitiéndoles diferenciar entre lo bueno y lo malo. Actúa como un código de conducta cultural y temporal que regula las relaciones sociales y define lo que es aceptable o inaceptable.
Esto es lo que dice la letra fría sobre la definición exacta de moral.
El tema es que, en las sociedades modernas, la determinación de los límites exactos de qué es la moral y cuándo una actitud está reñida con las “buenas costumbres” es una zona gris.
Este intento de definición de lo que la moral es viene a cuento de que, en algunos colegios del país, por cuestiones justamente de moral, se ha prohibido el uso de polleras. Las damitas tendrán que usar pantalones, en ocasión escolar.
Si bien es cierto que el largo de las polleras es cada vez más corto (parece oxímoron), no menos cierto es que hay algo que uno no puede calcular: la mirada de los otros.
Alguna vez, el conductor Nicolás Repetto fue vapuleado hasta el hartazgo por preguntarle a una chica cómo iba vestida en una ocasión de acoso.
Lo siguiente fue publicado por el medio Página 12
Lejos de rever su posición y mucho más lejos aún de pedir disculpas por haberle preguntado a una mujer víctima de un acoso a la que estaba entrevistando cómo iba vestida cuando fue acosada, Nicolás Repetto insistió con su idea: dijo que “la ‘provocación’ de una mujer por su forma de vestir no “justifica un ataque ni mucho menos, pero volvería más entendible que alguien pueda ser acosada dos veces en diez minutos".
“Repetto exhibió todo su machismo al entrevistar, durante El noticiero de la gente, por Telefé, a una joven que había sufrido acoso callejero. Luego de que la mujer denunciara que "en este país te preguntan qué tenías puesto, poniendo la culpa sobre la víctima", el conductor agregó que "con respecto a la pregunta ¿qué te pusiste? yo sé que las mujeres se enojan cuando se la hacen, pero también es bueno para otras mujeres ver… ¿Es posible estar a la 1 de la mañana en un subterráneo vestida sexy?”
La reacción en las redes sociales frente a semejante actitud fue inmediata. El tema se convirtió rápidamente en tendencia y muchos reclamaron que fuera separado de la pantalla del canal.
Repetto lamentó, en diálogo con La Nación, haberse encontrado “con un panorama de mucha agresión" y aseguró que, tras la entrevista, en el estudio de Telefé, “todos se mostraron muy a favor mío porque entendieron hacia dónde iba dirigida mi pregunta”. Su pregunta a la mujer acosada, sin embargo, descolocó a su compañera en la conducción del noticiero, Milva Castellini, quien en ese mismo momento le salió al cruce y le remarcó que las mujeres tienen derecho a vestirse como quieran.
"Nunca estoy especulando con lo que digo”, se defendió Repetto. También afirmó que no tiene “un filtro hipócrita” y que al momento de convocarlo para la conducción del noticiero las autoridades del canal conocían su perfil. "Ellos sabían que no estaban contratando un locutor”, agregó.
En la misma línea de lo que dijo en cámara, Repetto analizó que su intervención sirvió para dejar en claro que la forma en la que una mujer se viste no tiene que ver con la "provocación" al abuso. "Débora, la víctima de ese doble acoso, estaba vestida con un pantalón negro y un saco negro, pero le tocó cruzarse con estos dos degenerados. La provocación tampoco justifica un ataque ni mucho menos, pero volvería más entendible que alguien pueda ser acosada dos veces en diez minutos", insistió.
Ante todo no se puede ser absolutista en la manera de ver aquellas aseveraciones de Repetto. Algo bastante tienen de verdad. Se resume en una frase “la mirada de los otros”

Degenerados hay por doquier y uno no puede menos que cuidar a sus hijos (ya no importa el sexo al que pertenezcan), para precaverlos.
Lo que puede ser inocente o simple, en una mente abstrusa puede convertirse en una cuestión hasta delictual.
Una vez un hombre de dudoso comportamiento me preguntó sobre la edad de mis hijos, yo no sabía si decirle la verdadera edad, bajarles o subirles los años. Porque la perversión tiene distintas gamas y elecciones etarias.
Los delitos sexuales y las redes de los mismos han crecido exponencialmente en los últimos tiempos.
Han sido y son moneda corriente en los titulares de los distintos medios de comunicación.
Por eso, el factor provocación es esencial en esta mirada sobre el largo de pollera de las chicas del colegio.
Porque en su vertiginosa carrera por ganarle a la compañera, con menos cantidad de centímetros en la pollera, y exponer las piernas a como dé lugar, está en juego algo que ellas no tienen en cuenta: la perversidad ajena.
El que está oculto, el que mira, el que está al acecho. Y obviamente no se ve.
En esa carrera desenfrenada por ganar en un mundo pantalla que muestra íconos inalcanzables de perfección, las más jovencitas entran a una vorágine por participar de ese cambalache sin sentido. En otras épocas, más pacatas, se recurría a enrollar la cintura de esta prenda. Pero los niveles de longitud de las vestimentas escolares se han reducido considerablemente. El llevar short abajo, no es un atenuante. Algunas chicas han dejado de lado también esa precaución hasta higiénica. Pero de lo que aquí hablamos es de la higiene mental.
Si unos centímetros más o menos de piel, tienen que ver con la verdadera esencia de una persona, es un tema que no se debate.
Sí hay que plantearse que afuera, al acecho, puede haber alguien que no lo ve así, y que tal vez, tomar ciertos recaudos, no estaría de más, aunque esos recaudos, obstaculicen la libertad de ir por la vida vestidos acorde a nuestro modo de ver la vida.