28 de mayo, 2026
Actualidad

Un grupo de hermanos impulsa uno de los primeros desarrollos de cáñamo industrial en la provincia. Buscan producir harina, aceite y sumar a pequeños productores a una nueva cadena productiva.

Entre el calor y la complejidad propia del suelo santiagueño, comenzó a crecer un cultivo poco habitual para la provincia: el cáñamo industrial. El departamento La Banda se convirtió en el escenario de una alternativa agrícola, industrial y alimentaria con proyección local.

Cinco hermanos santiagueños, Eduardo, Santiago, Agustín, Bernardo y Francisco Bailon, decidieron unir sus conocimientos, ya que vienen de distintas profesiones y áreas, para apostar en CUMI, un proyecto inclinado a producir un cultivo que todavía da sus primeros pasos en Argentina.

La iniciativa comenzó hace varios años. Primero con investigaciones y pruebas genéticas adaptadas al clima de Santiago del Estero. Para el año 2025, lograron avanzar con la producción en cuatro hectáreas y obtener licencias agrícolas e industriales para trabajar legalmente con el cáñamo.

El cáñamo es una fibra natural alternativa que se cultiva con bajo impacto en el medio ambiente. Pertenece a la misma especie vegetal que la marihuana, pero tiene niveles mínimos de THC, el componente psicoactivo, por lo que no produce los mismos efectos narcóticos. Aun así, en función de su manejo, podría adaptarse a la producción de cannabis medicinal, aunque su uso este principalmente orientado a la industria, la alimentación, la construcción y la producción textil.

De sus semillas pueden elaborarse harina y aceite ricos en proteínas y ácidos grasos omega 3, 6 y 9. También se utiliza para fabricar fibras textiles, bioplásticos, materiales de construcción e incluso biocombustibles.

En Santiago del Estero, el desarrollo apunta justamente a esa diversificación. Desde CUMI trabajan en la producción de harina sin TACC y aceite prensado en frío, además de investigar suplementos para ganadería y materiales derivados de la fibra del cáñamo. Uno de los aspectos más importantes del proyecto es el desarrollo de genética propia adaptada a las altas temperaturas y a la escasez de lluvias características de la provincia. Las semillas utilizadas fueron mejoradas a partir de variedades traídas desde España en 2017.

Además, el emprendimiento mantiene convenios con instituciones como el INTA, el INTI, la Universidad Nacional de Santiago del Estero y el Conicet para avanzar en investigaciones vinculadas a alimentos, producción de fibra y materiales sustentables. El proyecto también busca sumar a pequeños productores santiagueños. La idea, explicaron sus impulsores, es construir una red de cultivo que permita alcanzar entre 200 y 500 hectáreas en los próximos años y generar una nueva economía regional alrededor del cáñamo industrial.

Un informe publicado por AgroNoa señaló que Santiago del Estero ya empieza a posicionarse dentro de los primeros desarrollos de cáñamo industrial del país, con expectativas de agregado de valor y generación de empleo local.

 

 

Fuentes: Bichos de Campo y AgroNoa.

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