Un equipo de la Facultad de Ciencias Forestales de la UNSE publicó en Current Landscape Ecology Reports una revisión de 24 años de estudios sobre el Gran Chaco Americano. El trabajo advierte sobre los impactos del cambio de uso del suelo y propone un modelo conceptual para orientar decisiones en paisajes forestales dinámicos.
En el Gran Chaco, uno de los bosques secos más extensos del planeta y, al mismo tiempo, uno de los más transformados, cada hectárea desmontada no solo altera el paisaje: modifica equilibrios invisibles que sostienen la vida. Regulación hídrica, almacenamiento de carbono, fertilidad del suelo, biodiversidad. Servicios ecosistémicos que rara vez aparecen en el debate cotidiano, pero que determinan el bienestar humano.
Esa trama es el eje de una investigación liderada por el Dr. Federico Rivas, la Dra. Constanza Urdampilleta y la Dra. María Magdalena Abt Giubergia, docentes e investigadores de la Facultad de Ciencias Forestales de la Universidad Nacional de Santiago del Estero. El equipo publicó sus resultados en la revista internacional Springer Nature, a través de Current Landscape Ecology Reports, bajo el título “Trade-offs and Synergies among Ecosystem Services in Dynamic Landscapes of the American Gran Chaco: A Systematic Review of the Last 24 Years (2001–2025)”.
El artículo constituye una revisión sistemática de 24 años de producción científica (2001–2025) sobre el Gran Chaco Americano. A partir del análisis comparado de decenas de investigaciones, los autores identifican patrones, vacíos y tensiones en torno a los servicios ecosistémicos en contextos de expansión agropecuaria.
Según señalan los autores, el cambio de uso del suelo, principalmente para la agricultura intensiva y ganadería, ha reconfigurado profundamente los paisajes chaqueños.
La revisión muestra que estos procesos generan compensaciones o conflictos entre servicios ecosistémicos: por ejemplo, el aumento de la producción agrícola suele ir acompañado de la disminución en la regulación climática, la biodiversidad o la calidad del suelo. En términos simples, ganar en rendimiento productivo puede implicar perder en estabilidad ecológica.
Pero el estudio también identifica “synergies” (sinergias): situaciones en las que determinadas prácticas de manejo permiten sostener simultáneamente producción y conservación. Sistemas silvopastoriles bien planificados, mosaicos de uso mixto o estrategias de conservación en paisajes productivos aparecen como alternativas posibles.
Desde el propio artículo, los investigadores subrayan que el Gran Chaco debe entenderse como un “paisaje dinámico”, donde las interacciones entre actividades humanas y procesos ecológicos son constantes y acumulativas.
Uno de los aportes centrales del trabajo es la propuesta de un modelo conceptual que organiza las relaciones entre servicios ecosistémicos, cambios de uso del suelo y escalas de análisis. Este marco teórico busca ofrecer herramientas para la planificación territorial y la toma de decisiones en contextos de alta presión productiva.
En palabras del artículo, comprender las compensaciones y sinergias resulta clave para diseñar políticas que “minimicen pérdidas ecológicas irreversibles y maximicen beneficios sociales a largo plazo”.
CIENCIA PÚBLICA EN DEBATE GLOBAL
Desde la Facultad de Ciencias Forestales de la UNSE destacan que la publicación reafirma el compromiso de la universidad pública con los debates globales sobre ecología del paisaje y sostenibilidad. No se trata solo de producir conocimiento local, sino de insertarlo en circuitos internacionales de discusión científica.
Que un equipo santiagueño publique en una revista de alcance global implica, además, posicionar al Gran Chaco en el centro de la agenda ambiental internacional. Un territorio históricamente periférico se convierte así en objeto de análisis estratégico para comprender cómo compatibilizar producción, conservación y bienestar humano.
En un contexto de expansión agrícola y presión sobre los recursos naturales, el estudio no ofrece respuestas simplistas. Sí propone algo más complejo y necesario: una mirada sistémica que reconozca que cada decisión sobre el territorio implica costos, beneficios y consecuencias a largo plazo.
En el Gran Chaco, concluye la investigación, el desafío no es solo cuánto producir, sino cómo hacerlo sin erosionar los servicios que sostienen la vida misma.