18 de julio, 2024
Actualidad

Es una metodología que crece en todo el mundo, y que marca el rumbo de las profesiones modernas. Trabajadores independientes o con dependencia remota, son los principales usuarios.

De origen inglés, la palabra “coworking” está formada por “co” que proviene de “colaborative” y significa colaborativo y, “work” que se traduce como trabajo. Por lo tanto, se trata de un espacio de trabajo donde las personas pueden desarrollar sus labores profesionales. A estas personas se les denomina “coworkers”.

En su mayoría se trata de profesionales que no necesitan más que una computadora portátil, un teléfono y una buena conexión a internet para poder realizar su trabajo: programadores, diseñadores, gestores de comunidades online, periodistas, comerciales, consultores, entre otros.

La actividad en el espacio de coworking está pensada para generar contacto con profesionales con diferentes intereses, capacidades y redes de contactos. Es, en esencia, la evolución del trabajo colaborativo.

En definitiva, el coworking ofrece un espacio de trabajo en donde se puede compartir el espacio con otras personas que se encuentran en la misma condición, ahorrando gastos fijos, y haciendo de la jornada laboral algo mucho más agradable.

Así se presenta el sistema, que va en crecimiento de utilidad y rentabilidad. Tuvo sus orígenes a nivel mundial en el año 2005, y en Santiago la primera empresa en apostar a este “futuro presente” es “Go Coworking”, ubicada en calle Mitre N° 299 (subsuelo).

Ana Valentina Argañaraz, Técnica en Diseño Gráfico, en Comunicación Social y responsable de Marketing, junto a Cecilia Ordoñez Martinez, Licenciada en Administración de Empresas, llevan adelante el proyecto que iniciado en 2019.

En diálogo con La Columna Valentina, que entre otras actividades se encarga de la gestión de ventas, el desarrollo de productos y la publicidad, contó de qué se trata y cómo es apostar a esta nueva modalidad de “trabajo compartido”.

Con otras alternativas que se sumaron a la “ola”, las mujeres emprendedoras de “Go Coworking” ya atravesaron una situación de pandemia con la cual pudieron crecer aún más. Elegida fundamentalmente por profesionales del marketing, comerciales, consultores o emprendedores independientes de distintos rubros; la búsqueda de un espacio que no requiera de tanta inversión, sea pasajero, no ate, tenga comodidad y a la vez pueda compartirse, son algunos de los beneficios de estas “nuevas oficinas móviles” para el trabajo colaborativo.

 

¿Hace cuánto que ustedes se dedican a este trabajo?

Go Coworking es el primer coworking de Santiago del Estero, y eso nos enorgullece porque nos gusta estar siempre innovando y ofreciendo a nuestros clientes algo disruptivo. Inauguramos en agosto de 2019.

 

¿Cuál es el servicio que ofrecen?

El servicio estrella de la industria es el alquiler de oficinas. Pueden ser privadas con capacidad para diferentes cantidades de personas, o pueden ser compartidas (un espacio grande con muchos puestos de trabajo en donde puedes llegar y trabajar allí).

Todos nuestros espacios incluyen: mobiliario adaptado, ambientes climatizados, TV Smart, Pizarras, Internet de alta velocidad, Infusiones libres, beneficios exclusivos con aliados estratégicos.

También ofrecemos servicio de Oficina Virtual para empresas que quieran tener domicilio fiscal en nuestras instalaciones. Sala de reuniones, sala de capacitaciones, servicio de eventos y capacitaciones.

Los servicios pueden contratarse de forma mensual, semanal, diaria, o por una determinada cantidad de horas.

¿Les ha costado instalarse?

Ha sido un trabajo de hormiga ya que somos el primer coworking de la provincia y era todo muy nuevo tanto para la sociedad como para nosotros.
Con el tiempo la gente se va adaptando y conociendo, pero siguen llegando preguntas extrañas como por ejemplo si se puede vivir aquí.
El trabajo que se hace en comunicación está muy enfocado a instalar el concepto de coworking, que la gente pueda comprenderlo para luego ofrecerles los servicios.

 

¿Qué profesiones son las que más eligen esta modalidad?
La gente del rubro de Programación es nuestro público por excelencia.
Los profesionales del área de Marketing y Comunicación son también un gran porcentaje de nuestros clientes.
Lo que tienen en común los que eligen esta modalidad es que trabajan con una computadora, de una forma mucho más flexible.

La virtualidad no tiene límites, y es algo que podemos utilizar a nuestro favor.
La pandemia, por ejemplo, nos permitió trascender geográficamente, algo que no se hubiese podido lograr físicamente sin realizar una inversión estructural.
Gracias a los diversos cursos, acompañamientos a emprendedores, consultorías, y eventos virtuales logramos crear alianzas estratégicas que tienen una llegada regional muy fuerte.
También la virtualidad nos permitió expandirnos internacionalmente haciendo convenios con universidades de otros países que nos permitían certificar a estudiantes de nuestra provincia.

 

Historia

El 9 de agosto de 2005, Brad Neuberg, crea el primer espacio de coworking en San Francisco, Estados Unidos.

El concepto del edificio consistía en mantener la libertad de trabajar por cuenta propia, al mismo tiempo que proporcionaba una estructura y una comunidad de trabajo a sus usuarios.

Aunque el proyecto no parecía despegar durante el primer mes, finalmente un atleta y promotor de startups llamado Ray Baxter se instala en el espacio convirtiéndose en su primer usuario, y, por ende, en el primer co-worker oficial del mundo.

La propuesta inicial ofrecía entre cinco y ocho escritorios dos días a la semana, con wifi y comidas compartidas.

Otros lugares de similares características comenzaron a gestarse desde aquella fecha. En 2005, en Europa, se abrió una de las primeras cafeterías en Berlín con wifi abierto a todo el mundo, que invitaba a cualquier usuario a ir a trabajar con su portátil.

En 2007, en Francia, surgió La Boate en Marsella y, en 2008, la Cantine y la Ruche en París. Con el paso del tiempo, el concepto se amplió y siguió desarrollándose globalmente.

 

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