19 de febrero, 2026
Actualidad

La caída en la distribución estatal y el descenso en el uso sistemático de métodos de barrera coinciden con un fuerte aumento de sífilis y otras infecciones de transmisión sexual, especialmente entre jóvenes de 15 a 34 años.

Una sola relación sexual sin protección puede ser suficiente para contraer una infección de transmisión sexual. Sin embargo, en Argentina el uso del preservativo disminuye mientras los contagios aumentan. Las estadísticas oficiales muestran un crecimiento sostenido de sífilis y otras ITS, especialmente entre jóvenes, en un contexto marcado por la reducción en la distribución estatal y la falta de campañas sostenidas de prevención.
En el marco del Día Mundial del Preservativo, que se conmemora cada 13 de febrero en vísperas de San Valentín, diversos organismos advirtieron sobre la creciente popularización de la práctica conocida como “a pelo”, que consiste en mantener relaciones sexuales sin protección y que se ha difundido con fuerza en redes sociales.
A nivel mundial se registra una reducción en la venta de preservativos, pero en Argentina preocupa especialmente la disminución de la distribución oficial. El medio Chequeado realizó un análisis de la ejecución física del Presupuesto Abierto y reveló que en 2025 el Ministerio de Salud de la Nación no distribuyó preservativos. La Ley 25.673 establece que el Estado debe garantizar el acceso a métodos vinculados a la salud sexual y a la procreación responsable.
En 2023 se distribuyeron 22,7 millones de preservativos durante el último año de gestión de Alberto Fernández. En 2024 la cifra descendió a 3,8 millones, lo que representa la distribución más baja de los últimos diez años.
Existen dos programas a través de los cuales se realiza la entrega: Desarrollo de la Salud Sexual y la Procreación Responsable y Respuesta al VIH, Infecciones de Transmisión Sexual, Hepatitis Virales, Tuberculosis y Lepra.
La Ley 25.673 creó el Programa Nacional de Salud Sexual y Procreación Responsable del Ministerio de Salud y, en su artículo 2°, establece como uno de sus objetivos “garantizar a toda la población el acceso a la información, orientación, métodos y prestaciones de servicios referidos a la salud sexual y procreación responsable”. En 2025, la programación inicial preveía la distribución de 20 millones de preservativos en ambos programas. Sin embargo, la ejecución anual fue cero.

EL PRESERVATIVO COMO HERRAMIENTA DE PREVENCIÓN
El Hospital de Clínicas de la UBA advierte que una sola relación sexual sin preservativo puede ser suficiente para contraer una ITS, ya que algunos microorganismos pueden transmitirse en una única exposición, incluso en ausencia de síntomas.
Está comprobado que el uso del preservativo es una de las formas más eficaces de practicar sexo seguro: su efectividad supera el 90 % en la prevención de infecciones y embarazos cuando se utiliza correctamente.
La mayoría de las fallas se vincula con errores en el uso, como colocarlo de manera incorrecta, no utilizarlo desde el inicio del contacto genital, emplear lubricantes inadecuados o elegir una talla incorrecta, lo que puede aumentar el riesgo de roturas o deslizamientos. También se recomienda respetar la fecha de vencimiento, utilizar uno nuevo en cada relación y evitar lubricantes a base de aceite en preservativos de látex.
Las autoridades sanitarias recalcan que, si bien el preservativo no elimina por completo el riesgo de infección, su uso consistente reduce de manera drástica la transmisión del VIH y de otras ITS.

MÁS CONTAGIOS, MENOS PREVENCIÓN
La falta de distribución oficial y de campañas sostenidas de información, sumada a la naturalización de prácticas sexuales sin protección, configura un escenario propicio para el incremento de las infecciones de transmisión sexual.
Las Infecciones de Transmisión Sexual (ITS) son afecciones que se transmiten de una persona a otra durante relaciones sexuales sin protección. Entre las más frecuentes se encuentran la sífilis, la gonorrea, la clamidia, el Virus del Papiloma Humano (VPH), las hepatitis B y C y el Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH).
Muchas personas cursan una ITS sin saberlo, ya que pueden ser asintomáticas. En esos casos, la transmisión puede producirse de manera imperceptible, incluso a través de microfisuras en las mucosas durante el acto sexual.
Según el Boletín Nº 42 de Respuesta al VIH y las ITS del Ministerio de Salud de la Nación, la sífilis, una de las ITS bacterianas más fácilmente detectables y tratables, registró un incremento sostenido en los últimos años: la tasa pasó de 57,6 casos cada 100.000 habitantes en 2022 a 93,0 en 2024. En 2025, durante los primeros diez meses del año, se notificaron 36.702 nuevos diagnósticos, cifra que casi iguala el total de 2024 y que implica un aumento cercano al 38 % en comparación con 2022. La mayor incidencia se concentra en personas de 15 a 34 años.
Los datos oficiales también muestran que solo un porcentaje reducido de la población utiliza preservativo de manera sistemática. Diversos informes señalan que en Argentina apenas entre el 15 % y el 17 % de los jóvenes lo emplea en todas sus relaciones sexuales, una caída significativa respecto de una década atrás. Esta disminución coincide con el aumento de ITS como gonorrea, sífilis y VIH.
Entre los factores señalados por especialistas y organizaciones de la sociedad civil se encuentran la reducción de campañas de prevención, la implementación desigual de la Educación Sexual Integral, el menor acceso a preservativos gratuitos y la percepción de un riesgo menor, asociada a la disponibilidad de tratamientos más eficaces.
En relación con el VIH, aunque el crecimiento no ha sido tan acelerado como en el caso de la sífilis, el informe nacional indica que la mayoría de los diagnósticos continúa produciéndose por relaciones sexuales sin protección. En 2024 se registraron tasas cercanas a 20 casos cada 100.000 habitantes en varones y 8,6 en mujeres, y entre el 98 % y el 99 % de los nuevos casos se vinculan con transmisión sexual sin uso de preservativo.

 LOS MÁS VULNERABLES
El repunte de infecciones de transmisión sexual en Argentina no se distribuye de manera uniforme entre la población: existen grupos etarios que aparecen sistemáticamente como los más afectados según las estadísticas oficiales y los informes sanitarios.
Los datos recientes del Boletín Epidemiológico Nacional revelan que la mayor concentración de contagios se da entre adolescentes y adultos jóvenes, especialmente entre quienes tienen entre 15 y 34 años. Esta franja etaria representa uno de los tramos con mayor actividad sexual y, a la vez, con menores niveles de uso consistente de métodos de protección, lo que amplifica la exposición al contagio.

En 2023 y 2024, las tasas de sífilis, una de las ITS con mayor incremento, se elevaron principalmente en los rangos de 20 a 24 años, seguidos por los grupos de 25 a 29 y 30 a 34 años, que muestran las tasas más altas de incidencia.
Informes especializados subrayan que tres de cada cuatro nuevos diagnósticos de sífilis se concentran en personas menores de 40 años, lo que mantiene a jóvenes y adultos jóvenes como el núcleo epidémico de esta infección.
Una encuesta realizada por organizaciones de salud también refleja que entre adolescentes (de 15 a 19 años) solo un pequeño porcentaje utiliza preservativos de manera sistemática, y ese uso no supera el 13 % cuando se amplía a jóvenes adultos, cifras que ayudan a explicar parte del crecimiento de contagios en estas edades.
Datos de los Centros Comunitarios de Salud Sexual (CCSS) de AHF Argentina muestran que los varones representan el 77,7 % de los diagnósticos positivos, seguidos por mujeres (20,1 %), mujeres trans (1,9 %) y varones trans (0,4 %).
Entre los adolescentes de 14 a 19 años, los diagnósticos alcanzan el 17 %; suben al 18 % en el grupo de 20 a 24 años y al 19 % en el de 25 a 29, manteniéndose elevados hasta los 39 años.
En las personas mayores de 50 años, el porcentaje de diagnósticos disminuye en comparación con los grupos más jóvenes. Sin embargo, especialistas advierten que en la franja de 45 a 59 años persiste una baja adherencia al uso sistemático del preservativo, lo que demuestra que el riesgo no desaparece con la edad y que la educación sexual debe sostenerse a lo largo de toda la vida.
La combinación de mayor actividad sexual en jóvenes, brechas en la Educación Sexual Integral y una percepción reducida del riesgo, junto con un menor acceso a métodos de prevención gratuitos y campañas sostenidas, posiciona a adolescentes y adultos jóvenes como los más vulnerables frente al aumento de las ITS en Argentina.

¿Y EN SANTIAGO DEL ESTERO?
Santiago del Estero cuenta con un Programa Provincial de VIH e ITS orientado a la prevención, el diagnóstico y el tratamiento, con test gratuitos de VIH, sífilis y hepatitis disponibles en centros de salud.
A fines de 2025, autoridades sanitarias provinciales informaron el fortalecimiento de la respuesta frente al VIH y otras ITS mediante la incorporación de tecnología diagnóstica, la ampliación de tamizajes y el uso de test rápidos para facilitar la detección temprana y el seguimiento clínico.
Aun así, en un contexto nacional marcado por el aumento de contagios y la disminución del uso de preservativos, el desafío para la provincia, como para el resto del país,  es reforzar la educación sexual, garantizar el acceso a métodos de barrera y promover el diagnóstico precoz para reducir la transmisión y evitar complicaciones a largo plazo.
Si la tendencia no se revierte, especialistas advierten que el aumento de contagios podría consolidarse como un problema estructural de salud pública. Más infecciones implican más complicaciones, mayor costo sanitario y un impacto sostenido en adolescentes y jóvenes adultos. La prevención, a través de educación sexual, acceso a preservativos y diagnóstico temprano, no solo reduce la transmisión, sino que evita que la curva actual se transforme en un escenario permanente.

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