17 de septiembre, 2026
Espectáculos

El Ateneo 10 de diciembre abrió un registro de músicos, bailarines, docentes, investigadores y transmisores para construir un Inventario Participativo que documente la vigencia de la chacarera y fortalezca su postulación como patrimonio cultural inmaterial.

La chacarera no solamente se escucha: se baila, se enseña, se aprende mirando, se transmite en una reunión familiar, en una academia, en un escenario y también de generación en generación. Esa trama de historias, conocimientos y protagonistas es la que ahora busca quedar registrada en un nuevo paso hacia un objetivo mayor: lograr el reconocimiento internacional de la chacarera santiagueña ante la UNESCO.

El Ateneo 10 de diciembre de Santiago del Estero puso en marcha un registro de portadores, transmisores, intérpretes, bailarines, docentes, investigadores y difusores de la chacarera, una convocatoria abierta a personas de distintas edades y procedencias que tengan algún vínculo con esta expresión cultural.

La iniciativa apunta a reunir información, testimonios y materiales que permitan dimensionar la presencia que mantiene la chacarera en la vida cultural santiagueña. La propuesta contempla además el aporte de fotografías y videos, con el propósito de mostrar las múltiples maneras en que esta manifestación continúa vigente.

Detrás de cada nombre que ingrese al registro existe una historia. Puede ser la de un músico que aprendió las primeras notas de un familiar, la de una bailarina que comenzó a zapatear siendo niña, la de un docente que convirtió la danza en una herramienta de enseñanza o la de un investigador que dedicó años a reconstruir aspectos de su historia.

Todos esos recorridos forman parte de un mismo patrimonio vivo.

Un inventario para preservar la memoria

Uno de los principales objetivos de la convocatoria es construir un Inventario Participativo de la chacarera santiagueña. La herramienta permitirá reunir y sistematizar información sobre quienes sostienen, transmiten y difunden esta expresión cultural.

La intención no es solamente elaborar un registro para acompañar la candidatura ante la UNESCO. Desde el Ateneo explicaron que el inventario busca convertirse en una herramienta permanente para la investigación, la promoción y la planificación de futuras acciones vinculadas con la chacarera.

En ese sentido, la propuesta pone el foco en una idea central: preservar un patrimonio no significa congelarlo en el tiempo, sino reconocer a las comunidades y personas que continúan dándole sentido en el presente.

La información reunida será incorporada a la plataforma digital “Chacarera: Patrimonio Vivo de Santiago del Estero”, concebida como un espacio para documentar y visibilizar esa enorme red cultural.

El registro permitirá, además, identificar a quienes participan activamente en la transmisión de la chacarera y reconocer la diversidad de prácticas que existen alrededor de ella.

 

Una candidatura que busca respaldo colectivo

La postulación ante la UNESCO representa uno de los horizontes de esta iniciativa. Para el Ateneo 10 de diciembre, reunir evidencias sobre la vigencia, transmisión y salvaguardia de la chacarera constituye un paso necesario para fortalecer ese camino.

La presidenta de la institución, Carola Chaparro, remarcó el propósito de alcanzar “el reconocimiento mundial que se merece” y destacó que el proyecto continúa avanzando a pesar de las dificultades económicas que atraviesa una organización sin fines de lucro.

La dirigente señaló que mantienen “el mismo espíritu y las mismas ganas” con las que comenzaron el proyecto, una definición que también sintetiza el carácter comunitario de la iniciativa.

Porque si hay algo que caracteriza a la chacarera es precisamente su capacidad para atravesar generaciones.

 

Un documental para contar la historia

El proyecto tendrá otra pieza de apoyo: un documental sobre la chacarera santiagueña, que contará con la participación de artistas, investigadores y referentes de la cultura de Santiago del Estero.

El material buscará recorrer su historia, su vigencia y las diferentes formas en que se transmite. También será presentado como respaldo de la postulación ante la UNESCO.

La producción audiovisual permitirá sumar voces y rostros a una historia que muchas veces se cuenta a través de canciones, coreografías y recuerdos familiares.

Así, el registro y el documental forman parte de una misma estrategia: documentar la chacarera desde quienes la viven y la mantienen activa.

 

La comunidad, protagonista

La convocatoria del Ateneo 10 de diciembre está dirigida a quienes puedan aportar conocimientos, experiencias y materiales relacionados con la chacarera. No se trata exclusivamente de convocar a figuras reconocidas: el objetivo es construir una mirada amplia que incluya a quienes, desde distintos espacios, participan de su transmisión.

En esa red también aparecen docentes, academias de danza, músicos, intérpretes, investigadores, gestores culturales y difusores, junto con personas que conservan fotografías, videos, relatos y recuerdos capaces de aportar a la reconstrucción de esta manifestación cultural.

El desafío es convertir esa memoria dispersa en un registro colectivo.

En Santiago del Estero, donde la chacarera forma parte de una identidad cultural profundamente arraigada, el nuevo inventario propone mirar hacia adelante sin perder de vista el camino recorrido.

La música puede durar apenas unos minutos. Una danza puede terminar cuando se apaga el último acorde. Pero aquello que se transmite de una generación a otra permanece.

Y ahora, esa memoria busca quedar documentada para dar un nuevo paso: que la chacarera santiagueña, una de las expresiones culturales más representativas de Santiago del Estero, pueda avanzar hacia el reconocimiento internacional.

Cómo participar

Quienes deseen formar parte del registro pueden aportar sus datos, conocimientos, experiencias, fotografías y videos a través del formulario habilitado por el Ateneo 10 de diciembre.

La convocatoria alcanza a portadores, transmisores, intérpretes, bailarines, docentes, investigadores y difusores de la chacarera, en una apuesta por construir entre todos el Inventario Participativo de esta expresión cultural.

El objetivo final excede un formulario: se trata de dejar constancia de quiénes son, dónde están y cómo continúan manteniendo viva una tradición que Santiago del Estero reconoce como parte esencial de su identidad.

 

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