El movimiento ambiental más grande del mundo celebra dos décadas convocando a millones de personas a apagar las luces durante una hora. El próximo 28 de marzo, más de 190 países volverán a sumarse para visibilizar la urgencia de enfrentar la crisis climática y la pérdida de biodiversidad.
La Hora del Planeta 2026 conmemora su vigésimo aniversario convertida en una de las iniciativas ambientales más influyentes del mundo. El próximo 28 de marzo a las 20:30, millones de personas, ciudades, empresas e instituciones apagarán las luces durante una hora como gesto simbólico para reclamar acciones concretas frente al cambio climático. La convocatoria se realizará de manera simultánea en más de 190 países y territorios, consolidando una tradición global que comenzó hace casi dos décadas.
La campaña nació como una iniciativa local en Sídney y con el paso del tiempo se transformó en un fenómeno global que reúne a comunidades, escuelas, organizaciones y gobiernos. El gesto de apagar las luces durante 60 minutos busca enviar un mensaje claro a los líderes políticos y económicos: la lucha contra la crisis climática requiere decisiones urgentes y sostenidas.
Este año, además de la tradicional “hora del apagón”, el movimiento promueve la consigna “Give an Hour for Earth” (Dale una hora al planeta), que invita a dedicar ese tiempo a acciones positivas para la naturaleza, como plantar árboles, reducir residuos, limpiar espacios naturales o participar en actividades educativas. La idea es que el compromiso ambiental trascienda el gesto simbólico y se convierta en una práctica cotidiana.
Un movimiento global que creció con el tiempo
Cuando se realizó la primera edición en 2007, más de dos millones de habitantes de Sídney y cerca de dos mil empresas participaron apagando las luces para alertar sobre el impacto del cambio climático. Lo que comenzó como una campaña local rápidamente se expandió a nivel internacional y hoy involucra a millones de personas en todos los continentes.
Cada año, algunos de los monumentos más emblemáticos del planeta se suman al apagón simbólico. Entre ellos se encuentran la Torre Eiffel en París, el Coliseo en Roma, el Empire State Building en Nueva York y la Ópera de Sídney, entre muchos otros edificios históricos que permanecen a oscuras durante una hora para visibilizar la causa ambiental.
En paralelo, ciudades de todo el mundo organizan actividades comunitarias, campañas educativas y desafíos sostenibles para reforzar el compromiso ciudadano con el cuidado del ambiente.
Dos décadas de logros ambientales
En su aniversario número veinte, la organización ambiental WWF destacó una serie de avances vinculados a la protección del planeta que se han consolidado durante estas dos décadas.
Entre ellos se encuentra la reducción cercana al 50% de las emisiones en sectores regulados por el mercado europeo de carbono desde 2005, un indicador clave en el proceso de transición hacia economías bajas en emisiones.
También se observa un crecimiento sostenido de empresas que adoptan metas de neutralidad de carbono o “Net Zero”, comprometiéndose a reducir y compensar sus emisiones de gases de efecto invernadero en las próximas décadas.
En el campo de la conservación de la biodiversidad también se registran resultados alentadores. Uno de los casos más emblemáticos es el del lince ibérico, que pasó de apenas un centenar de ejemplares a superar los 2.400 individuos en poco más de veinte años gracias a programas de recuperación y protección del hábitat.
A esto se suman mejoras en las poblaciones de especies emblemáticas como águilas imperiales, lobos, osos, ballenas y tortugas marinas en diversas regiones del planeta, resultado de políticas de conservación, monitoreo científico y restauración de ecosistemas.
En Europa, por ejemplo, España logró ampliar significativamente sus áreas marinas protegidas, alcanzando casi el 25% de su superficie marítima bajo algún tipo de protección, una medida clave para preservar la biodiversidad oceánica.
Más que un apagón simbólico
Aunque apagar las luces durante una hora no genera un impacto directo significativo en el consumo energético global, el valor de la iniciativa radica en su capacidad de movilización social.
La campaña busca concientizar sobre la magnitud de la crisis ambiental que enfrenta el planeta. El aumento de la temperatura global, los incendios forestales, las sequías prolongadas y los fenómenos meteorológicos extremos son señales cada vez más evidentes del impacto del cambio climático.
Frente a este escenario, La Hora del Planeta intenta recordar que las acciones colectivas pueden impulsar cambios políticos, económicos y culturales de gran alcance.
De hecho, en diferentes países la campaña ha servido como punto de partida para proyectos ambientales concretos, como la creación de áreas protegidas, programas de restauración forestal o iniciativas de energía renovable en comunidades vulnerables.
Un mensaje de esperanza frente a la crisis climática
Los organizadores de la campaña subrayan que el objetivo de este aniversario no es solo celebrar los logros alcanzados, sino también reforzar la urgencia de actuar frente a los desafíos ambientales del presente.
La pérdida acelerada de biodiversidad, la degradación de ecosistemas y el aumento de las emisiones de gases de efecto invernadero siguen siendo algunas de las principales amenazas para el equilibrio del planeta.
En ese contexto, La Hora del Planeta propone un mensaje de esperanza: demostrar que millones de pequeñas acciones individuales pueden convertirse en un movimiento global capaz de impulsar cambios reales.
Cada apagón simbólico recuerda que el futuro ambiental del planeta depende de decisiones que se toman hoy, tanto a nivel político como en la vida cotidiana.
Una hora que busca encender cambios duraderos
En su vigésimo aniversario, la campaña vuelve a convocar a personas de todo el mundo a participar del gesto colectivo que ya se transformó en una tradición global.
El 28 de marzo, entre las 20:30 y las 21:30, hogares, empresas y monumentos de todo el planeta apagarán sus luces para enviar un mensaje de unidad frente a la crisis climática.
La Hora del Planeta propone algo más que un apagón. Invita a reflexionar sobre el vínculo entre la humanidad y la naturaleza y a asumir que la protección del ambiente es una tarea compartida.
Porque, como repiten los organizadores de la iniciativa, una hora puede parecer poco, pero también puede ser el comienzo de un cambio que dure toda la vida.