Las exigencias laborales, la hiperconectividad y la falta de límites entre el trabajo y la vida personal impactan de manera directa en el bienestar emocional. Cómo diferenciar el cansancio habitual de un agotamiento que requiere de atención profesional.
Cada 10 de octubre se conmemora el Día Mundial de la Salud Mental, una fecha impulsada para visibilizar el bienestar psicológico y promover una mirada integral sobre la salud. La fecha fue establecida en 1995 por la Federación Mundial de Salud Mental junto la OMS con el fin de concientizar acerca de los problemas vinculados con la salud del cerebro a nivel global
La Organización Mundial de la Salud propone escuchar las experiencias de quienes atraviesan problemas de salud mental y darles un lugar activo en las decisiones y políticas que buscan mejorar su atención.
Hablar de salud mental también implica mirar los espacios en los que las personas desarrollan gran parte de su vida cotidiana. El ámbito laboral ocupa un lugar central: las extensas jornadas, las cargas excesivas, la falta de control sobre las tareas, la inseguridad laboral o la ausencia de apoyo pueden convertirse en factores de riesgo para el bienestar psicológico.
Así también el desgaste profesional, la hiperconectividad y la dificultad para desconectar al terminar la jornada son situaciones cada vez más frecuentes. Cuando las exigencias laborales afectan los límites entre la vida personal y la profesional, el cerebro se mantiene en un estado de alerta constante que dificulta los procesos biológicos de recuperación psíquica e impacta directamente el bienestar emocional.
Según el estudio Burnout 2025 de Bumeran, el 92% de los trabajadores argentinos afirma sentirse “quemado” o atravesar el síndrome de burnout, una condición de estrés y agotamiento extremo vinculada con el ámbito laboral. La cifra representa un punto porcentual más que el 91% registrado en 2024, consolidando a la Argentina como el país con mayor nivel de desgaste laboral en la región.
En este contexto, abordar la salud mental en el trabajo implica entender el ámbito laboral como un espacio estratégico para la prevención, la detección temprana y la promoción de hábitos sostenibles.
“Promover la salud mental requiere vínculos que brinden contención, espacios seguros y momentos de reflexión para conectar con el presente. Estos elementos son pilares para construir un bienestar psíquico genuino y duradero en el ámbito profesional”, explica Verónica Lapelle, directora de la Licenciatura en Psicología de la Universidad Hospital Italiano.
Señales de alerta
Bajo la falsa premisa de una permanente disponibilidad, el cerebro percibe una amenaza constante que obstaculiza la verdadera desconexión. Cuando la respuesta al estrés se sostiene en el tiempo, deja de ser un mecanismo adaptativo y da lugar a manifestaciones físicas y emocionales claras.
Según detalla Fátima Barragán, coordinadora de la Licenciatura en Psicología de la Universidad Hospital Italiano, entre las principales señales de alerta se encuentran:

Para abordar estas situaciones, resulta clave aprender a diferenciar la fatiga habitual del agotamiento patológico. Mientras que el cansancio ordinario es reversible y se soluciona con el descanso nocturno o del fin de semana, el agotamiento patológico o ansiedad clínica es un cuadro persistente, en el que la persona se siente extenuada incluso al iniciar la jornada y pierde su nivel habitual de funcionalidad.
La importancia del acompañamiento profesional
Saber cuándo acudir a una consulta especializada es clave. “El organismo necesita señales claras que permitan procesar la finalización de las exigencias cotidianas y dar lugar a la recuperación psíquica. Sentirse desbordado no refleja una falta de voluntad; cuando el sufrimiento compromete la funcionalidad cotidiana, el desempeño o la salud física, es una señal clara para buscar acompañamiento profesional”, explican Lapelle y Barragán.
Cuando el estrés y el malestar se vuelve sostenido, puede manifestarse a través de agotamiento emocional, dificultades para concentrarse, alteraciones del sueño, ansiedad o incluso síntomas físicos, afectando no solo el desempeño laboral sino también la vida fuera del trabajo.
En el marco del Día Mundial de la Salud Mental, las especialistas enfatizan la necesidad de intervenir a tiempo y derribar prejuicios. En un escenario donde el rendimiento y la eficiencia constante suelen priorizarse, promover entornos laborales de contención y el cuidado de la salud mental resulta indispensable para evitar que el desgaste se vuelva crónico y hacer de la prevención un compromiso cotidiano.
Acudir a un profesional de la salud mental puede ser una herramienta para identificar los factores que generan malestar y desarrollar estrategias para afrontarlos. La intervención psicológica permite trabajar sobre las emociones y las herramientas de afrontamiento, pero también identificar aquellas condiciones del entorno laboral que están contribuyendo al estrés.