23 de abril, 2026
Actualidad

Aunque la economía crece y mejora la macro, el trabajo formal sigue en retroceso. Datos recientes confirman una pérdida sostenida de puestos registrados y un avance del empleo informal, con impacto directo en Santiago del Estero.

La economía argentina atraviesa una etapa de contrastes. Mientras los indicadores de actividad muestran señales de recuperación, el mercado laboral continúa debilitado. Esta tensión entre crecimiento del Producto Bruto Interno (PBI) y caída del empleo formal configura una de las principales preocupaciones actuales, con impacto directo en provincias como Santiago del Estero.

El presidente Javier Milei reconoció que los procesos de mejora no avanzan a la misma velocidad. La desaceleración de la inflación —tras el escenario crítico de noviembre de 2023— y el crecimiento acumulado del PBI superior al 6% en dos años marcan señales positivas. Incluso la pobreza descendió al 28%, niveles similares a los de 2017. Sin embargo, el mercado laboral sigue siendo el punto más débil del modelo.

Los últimos datos de la Secretaría de Trabajo, elaborados en base al SIPA, confirman la tendencia. El empleo asalariado registrado cayó un 0,1% en enero de 2026 respecto al mes anterior y un 1,2% en la comparación interanual. En términos absolutos, esto implica la pérdida de 304.322 puestos de trabajo en los últimos dos años, abarcando el sector privado, el público y el trabajo en casas particulares.

Aun sumando el crecimiento del trabajo independiente, el balance sigue siendo negativo: el sistema laboral acumula una pérdida neta de 141.035 empleos. En este escenario, el tipo de ocupación que crece es mayoritariamente informal o de menor calidad.

 

PUNTO POR PUNTO

En el desglose mensual, la caída de enero se explicó principalmente por el sector público (-0,1%), mientras que el empleo privado se mantuvo estable y el trabajo en casas particulares creció levemente (+0,2%). Por su parte, el trabajo independiente avanzó 0,1%, impulsado por el monotributo (+0,4%).

Sin embargo, en la comparación interanual, el panorama es más crítico. El empleo privado cayó 1,5% (94.200 puestos menos), el empleo público se redujo 0,9% (29.400 trabajadores) y el trabajo en casas particulares descendió 0,3%. En contraste, el trabajo independiente creció 3,1%, sumando 85.800 personas, con fuerte expansión del monotributo.

El investigador Luis Campos precisó que, desde noviembre de 2023, se perdieron más de 206 mil empleos en el sector privado, 77 mil en el público y 21 mil en casas particulares. En contrapartida, los monotributistas aumentaron un 7,8%, reflejando un cambio en la composición del empleo.

El análisis por sectores permite entender la dinámica. Durante enero de 2026, ocho ramas de actividad redujeron empleo, dos se mantuvieron estables y solo cuatro mostraron crecimiento. Entre estas últimas se destacan la construcción (+1,1%), los servicios comunitarios (+1%) y la enseñanza (+0,1%).

No obstante, las caídas fueron más extendidas. Hoteles y restaurantes (-0,7%), industria manufacturera (-0,3%), intermediación financiera (-0,3%) y actividades inmobiliarias (-0,3%) encabezaron los retrocesos. En términos interanuales, el empleo privado mantiene un saldo negativo del 1,5%.

Algunos sectores logran crecer, como pesca (+2,7%), energía (+0,7%) y enseñanza (+0,6%), pero no compensan las fuertes caídas en minería (-8,5%), industria (-3,6%) y servicios financieros (-3%). La industria, en particular, se encuentra en uno de los niveles más bajos de las últimas dos décadas.

 

DÓNDE ESTÁ EL EMPLEO

En este contexto, el crecimiento económico no se traduce en generación de empleo. Parte de la explicación radica en la reconversión productiva: las empresas se adaptan a un escenario de menor inflación y mayor competencia, optimizando costos y reduciendo planteles. Pero otra parte responde a problemas estructurales: presión impositiva, falta de crédito, burocracia e infraestructura insuficiente.

En Santiago del Estero, estas limitaciones se profundizan. La dependencia de la obra pública, el peso del empleo estatal y la debilidad del sector privado hacen que cualquier ajuste tenga mayor impacto. La construcción, uno de los sectores más intensivos en mano de obra, sigue siendo clave en esta dinámica.

 

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